Cumple o no cumple
(Versión final de la columna de este viernes en el diario La Segunda. La que salió publicada en papel está en el siguiente enlace. Esta versión incluye muchos enlaces.)

Muchos chilenos durmieron hasta tarde el jueves, aprovecharon el feriado. Otros se despertaron para ver otro discurso presidencial, el rating personas de los canales que lo transmitían medido por @TimeIbope mostró a un millón trescientos mil chilenos frente a las pantallas. Un número no muy distinto a los que votan voluntariamente. Frente a ellos la presidenta revisaba el cumplimiento de sus promesas anuales y establecía nuevos compromisos para el siguiente periodo y para el resto de su mandato. La novedad de este año: la gente reacciona en sus respectivas redes comentando lo que oye.

La tradición lleva a los periodistas a destacar en sus comentarios las partes del discurso que reciben aplausos dentro de la sala. Es lo que muestra la señal oficial de televisión, y que coincide con lo que está pauteado por los asesores que escribieron las ideas centrales del discurso. Lo que viene ahora, sin embargo, permitirá que algunos profesionales empiecen a aprovechar otras reacciones menos controladas, otros aplausos más representativos: lo que muestran las redes, la llamada televisión social. Esto facilitado porque este fue el primer gobierno que mientras la presidenta hablaba transmitió por las cuentas de Twitter el mismo discurso.
Me tocó estar esa mañana con 38 alumnos que en los meses anteriores habían revisado las medidas prometidas en el discurso del año pasado. Cada alumno se había hecho cargo de una promesa y había reporteado su grado de cumplimiento. Con el trabajo previo y el análisis del discurso los alumnos han podido confirmar y publicar si Bachelet cumplía, cumplía a medias o no cumplía sus compromisos del año. De las 38 promesas hubo 9 que ni siquiera fueron mencionadas en el discurso. Lo dominante fue el cumplimiento: 13 se cumplieron y 12 se cumplieron a medias. Pudimos verificar que 4 promesas, es decir el 11%, no se cumplió.
Lo mismo hicieron, en forma espontánea, los chilenos en sus redes. Fueron miles los que reaccionaron comentando frases, promesas y anuncios respecto a la realidad que ellos experimentan. De fondo lo que oían en las pantallas de televisión. Todo esto es un ejercicio sano y recomendable, una forma de que las instituciones evolucionen involucrando más a la ciudadanía.
(Otras columnas en el diario La Segunda respecto a las redes y el gobierno)
15 de mayo: Abriendo ventanas… quitando velos
8 de mayo: Esperando a @mbachelet