Luego de casi cien años de terca inmutabilidad, el sistema educativo está cambiando en el mundo entero.
Las computadoras en manos de alumnos y docentes fueron un sueño de visionarios como Nicholas Negroponte para pasar luego a integrar las políticas educativas de muchos países, incluyendo el nuestro. Al mismo tiempo, especialistas de todo el planeta peregrinan a Finlandia para intentar emular la fórmula que ha convertido al país nórdico en el más exitoso en materia educativa. Por otro lado, el diseño estratégico hace su entrada triunfal en aula ofreciendo herramientas para estimular la creatividad desde temprano. La innovación, en definitiva, busca dar respuesta al gran desafío que planteara Ken Robinson en la conferencia TED más vista en el mundo: ¿Cómo educar a las personas para un mundo en el que la única constante es el cambio?
En Nueva York la puesta en marcha de la Academy for Software Engineering, un colegio secundario con énfasis absoluto en nuevas tecnologías, disparó un interesante debate que aún no está saldado y que ojalá provoque en breve el mismo tipo de discusiones por estos lados. No se trata ya solamente de sumar tecnología al aula sino de repensar por completo la currícula y de invertir seriamente en nueva infraestructura que estimule el aprendizaje horizontal y, sobre todo, un nuevo perfil docente.

La educación online o en línea requiere comparativamente de una menor inversión pero su impacto es igual de relevante. Hoy, gracias a plataformas como Coursera, Udacity o edX, cualquiera puede acceder a contenidos educativos ofrecidos por las universidades más prestigiosas del planeta. Khan Academy, por su parte, ofrece educación gratuita y de calidad a estudiantes en edad escolar del mundo entero. Surgen, además, nuevos modelos de negocios como CreativeLive, una plataforma de educación en línea orientada específicamente a creativos.
En Argentina ya prosperan proyectos como Acámica, Educabilia o Educatina, apenas tres ejemplos de esta revolución en marcha que está haciendo punta en la región y que plantea un futuro más que promisorio

La Ciudad de Buenos Aires está implementando una batería de reformas educativas con la mirada puesta en la innovación. Recientemente se firmó un convenio con Codecademy para llevar las clases de programación a todas las escuelas públicas de la ciudad. Esta iniciativa forma parte de un objetivo bien ambicioso: Integrar las habilidades del Siglo XXI a la escuela pública, y se complementa con la introducción de saberes referidos al emprendedorismo, la fabricación digital, el diseño estratégico y la robótica. La nueva infraestructura escolar, como por ejemplo el Polo Educativo Saavedra, contempla también estas premisas funcionando forma y contenido en pos de los mismos objetivos.
Citando a la proverbial (y aparentemente apócrifa) maldición china: ¡Ojalá vivas en tiempos interesantes!
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