El papel de la suerte en la política
Desde que somos pequeños se nos ha inculcado de un modo u otro la importancia que tienen aspectos como el trabajo duro, la preparación, la formación y el esfuerzo para «llegar lejos» pero nadie nos avisó de algo que escapa a nuestro control y es igual o más importante a la hora de tener éxito o conseguir cualquier objetivo que nos propongamos. Me refiero a la suerte.
No voy a ser yo quien niegue lo importante que es trabajar duro pero, al mismo tiempo, no me cabe la menor duda de que en la vida, y también en la política, la suerte juega un papel importantísimo a la hora de condicionar o facilitar las opciones de éxito.
En palabras de Robert Frank, “debemos reconocer la gran importancia que el factor suerte juega en la mayoría de carreras exitosas y no reconocerlo favorece a las desigualdades sociales”. Frank, entre otros acaba con el mito de ‘self-made’, del hombre hecho a sí mismo. Y señala como la mayor parte de las personas exitosas no reconocen que sin un golpe de fortuna no habrían podido alcanzar el éxito. Y eso es un error, no sólo para ellos mismos, sino también para la sociedad.

Pero, aterricemos en el ámbito político: ¿Qué pasos tiene que seguir un líder para poder llegar a ser elegido? y ¿Cuál es el valor de la suerte en este proceso?
Sin duda, la primera cosa que debe ocurrir para que un afiliado se convierta en electo y, en consecuencia, pueda gobernar es que forme parte de las ansiadas listas electorales y es aquí dónde la suerte juega un papel muy relevante.
Por supuesto, cuando una persona se afilia a un partido político lo hace porque tiene vocación de servicio público y una ideología alineada con una determinada opción política pero, también es cierto que, en muchas ocasiones, existe también un interés personal por ocupar ciertas posiciones de poder. Este suele ser un tema tabú pero, desde mi punto de vista, obviar esta ambición inherente del ser humano no hace más que complicar las cosas.
Tener ambición en política no es un problema a no ser que ésta no se gestione adecuadamente.
De hecho, la ambición por cambiar las cosas debería ser una condición en una figura política de primer nivel y no algo por lo que nadie deba sentirse avergonzado. Tanto la ambición como el poder son condiciones que engrandecen y hacen competente a un verdadero líder político.
Una vez se forma parte de un proyecto político, lo lógico es que sumemos nuestras competencias en beneficio del objetivo común del grupo y, con la constancia, competencia y confianza por parte de la estructura orgánica del partido consigamos tener la oportunidad de formar parte de esa ansiada lista en la que, en mayor o menor medida, todo afiliado/a quiere estar.

La idoneidad para ser elegido:
No importa qué sistema de elección use una organización política a la hora de confeccionar sus listas, sea cual sea el método, existen 3 elementos que forman la fórmula del éxito para poder crecer en un partido político y llegar a convertirse en el líder: Competencia, Confianza y Oportunidad.
1. Competencia:
Como no puede ser de otro modo, una persona que aspira a liderar una organización política debe demostrar, ante todo, ser competente. También podríamos etiquetar esta variable como Capacidad. En el caso de la política, no cabe duda de que existen múltiples razones para creer que, si una persona no demuesta poseer cierto grado de competencia, difícilmente será capaz de ejercer un liderazgo eficaz.
2. Confianza
Otra variable relevante a la hora de liderar una lista electoral es, sin duda, la confianza de la estructura orgánica del partido y por extensión, de los afiliados. Esta es junto con la competencia la variable básica a la hora de poder ‘situarse’ en una posición de liderazgo en un partido político.
3. Oportunidad
Pero, no menos importante, una variable que muchas veces olvidamos es la oportunidad. Llamaremos oportunidad a la capacidad de estar en el momento justo para poder tener opciones de optar a ese puesto.
En definitiva, por supuesto la capacidad de un afiliado de base es muy importante para poder escalar en cualquier partido pero no debemos olvidar el valor de la Confianza y, sobre todo, de la Oportunidad (suerte de estar en el momento justo)
