Rabia

Hoy la muerte volvió a hablar fuerte.

A mi edad ya aprendí que las peores noticias llegan, sin aviso, un jueves cualquiera a las 10 de la mañana. No hay vacuna posible. No hay vida planificada ni previsiones que tomar para que esas llamadas nunca lleguen.

Quedé aturdida. Por varias horas tuve la sensación de que nada tenía sentido. ¿para qué tanta lucha?¿para quién rescatamos lo rescatable? Hoy una madre enterrará a su hijo y a su nieta. Una más, entre muchas madres.

En medio del luto, otro.

Hoy sigo haciendo lo de siempre. Tecleo y lleno de palabras hojas blancas. Sólo que ahora lo hago con los ojos llenos de lágrimas y una rabia sorda en el pecho. No tiene sentido para mi, pero tendrá sentido para otros. Puede que el duelo que siento no se termine, pero tecleando se lo conjuro a los que vienen.

Que ellos nunca sepan lo que se siente, nunca aprendan a seguir tecleando con rabia.