Inversión Extranjera Directa

La inversión extranjera directa es una herramienta de los Estados para llevar su economía más allá de sus fronteras. Según la Secretaría de Economía, La Inversión Extranjera Directa (IED) tiene como propósito crear un interés duradero y con fines económicos o empresariales a largo plazo por parte de un inversionista extranjero en el país receptor. Es un importante catalizador para el desarrollo, ya que tiene el potencial de generar empleo, incrementar el ahorro y la captación de divisas, estimular la competencia, incentivar la transferencia de nuevas tecnologías e impulsar las exportaciones. Todo ello incidiendo positivamente en el ambiente productivo y competitivo de un país. (SE, 2015). Esta percepción de la IED es entendible si lo vemos desde una perspectiva económica desarrollista dónde este tipo de inversiones son esenciales para subsistir en un mundo capitalista moderno. Pero, esta IED, ¿trae los mismos beneficios en todas los casos y en todas las regiones del mundo?

En la región de América Latina, por ejemplo, la IED ha sido un factor de que trae muchos beneficios, pero al igual también ha sido el cáncer social de muchas comunidades rurales. Según Josefina Morales (2010), en América Latina la inversión extranjera directa (ied) ha sido considerada, oficialmente, como un factor indispensable para el desarrollo, de ella se ha esperado la modernización industrial, la importación de tecnología, la creación de empleos y se ha destacado su importante contribución al ahorro y al equilibrio de la balanza de pagos.

Es correcto que la IED ha traído muchos beneficios, pero aún así, queda la duda en cuanto ha beneficiado realmente al desarrollo de estas comunidades rurales ya mencionadas. El problema se presenta cuando un pequeño agricultor que cuenta con el terreno necesario para plantar y alimentar a su familia, para lo demás venderlo se enfrenta ante estos monstruos que las empresas transnacionales, o la IED, crean y que le dan un producto manufacturado mucho más barato y fácil de conseguir al cliente que lo que el agricultor podría ofrecer. “La IED puede contribuir al desarrollo, sí, pero requiere estar inscrita en un plan estratégico de desarrollo nacional que logre atraerla a sectores que puedan eslabonarse con otras actividades locales o regionales, mejorar cualitativamente las condiciones de trabajo de la industria maquiladora, así como la creación de condiciones objetivas que permitan realizar una eficaz transferencia de tecnología capaz de modernizar y elevar la productividad y competitividad de la economía nacional en su conjunto.” (Morales, 2010)

A manera de conclusión, las empresas transnacionales y la IED deben jugar un papel muy cuidadoso en la economía global, ya que es verdad que muchos países en vías de desarrollo como lo son la mayoría de los Estados en América Latina necesitan de estas herramientas para que su economía fluya, pero también es verdad que el mal uso de estas inversiones o la mala gestión de los recursos en estos países para el beneficio de los Estados hegemónicos que controlan estas empresas pueden deteriorar el tejido social de las comunidades más necesitadas de cualquier país, Estado o nación.

Referencias

Hernández Zubizarreta Juan, 2009, leer el Capítulo III. “Las empresas transnacionales. Poder político y económico” en Las Empresas Transnacionales Frente A Los Derechos Humanos: Historia De Una Asimetría directa extranjera (IDE) (6 y 9 de abril) Normativa, pp.109–142. http://pdf2.hegoa.efaber.net/entry/content/434/las_empresas_transnacionales_juan_hernandez.pdf
Morales Josefina, 2010, “ Inversión extranjera directa y desarrollo en América Latina”, Revista Problemas del Desarrollo, 163 (41): 141–156
http://www.scielo.org.mx/pdf/prode/v41n163/v41n163a8.pdf

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