VII.- 17 Fragmentos de una Cronología al Azar.

*Cualquier parecido con la realidad es meeera coincidencia.
  • Estar con ella era como un estado crónico Bee Gees. Momentos felices y bailables -Night Fever-, Pero también melancólicos –How Deep is your Love- Eso me causaba miedo. ¿Por qué arruinar algo como esto?
  • Tenía el cabello amarrado, y un flequillo. Falda verde, medias negras, botas y una camiseta con el plátano de Velvet Underground. Con un sutil aroma a cereal, pues según supe después, su desayuno diario constaba de: Una naranja, un vaso de agua (Servido en una taza con una leyenda que decía: Enjoy the Little Things) y una barrita de cereal Lucky Charms con malvaviscos. Era perfecta.
  • Sentía la mirada de todos, una mirada de decepción, otras miradas se burlaban — Clowns to the left of me, jokers to the right, Here I am…- Estaba asustado y él sólo seguía riendo.
  • La primera vez que la vi, pensé: “Ella sería la chica perfecta para cualquier outsider idealista”.
  • Recibí una llamada de Eric, una amiga suya, la canadiense (porqué claro, entre sus clases se encontraba un sin número de personas de distintos lugares, entre ellas una canadiense, una danesa y un hidrocálido) le había conseguido marihuana de su reserva personal, y pensaba compartirla conmigo. Acepté, sin siquiera saber fumar tabaco. Imaginé el escenario perfecto: Bob Esponja mientras sonaba Interestellar Overdrive.
  • Encontré a Eric, quien se había adelantado comprando pizza, pan de ajo y demás bebidas azucaradas. Era el momento, momento ansiado desde que éramos unos críos. “No pasó nada, me siento igual.” Dije.
  • Al fin supe el nombre de la chica de las barritas de cereal. Bárbara. Lo supe un día cuando al tirar accidentalmente su mochila frente a mí en clase –La cual estaba cubierta de pin’s, stickers de bandas de música y gatos- Cayó una de sus tarjetas de presentación: “Bárbara G. — Viajera Intergaláctica.” Decía.
  • Ahí estaba ella. Nos encontramos en una fiesta, poco usual para nosotros. Eric, por un momento, fue el DJ el lugar (Acción que amaba, pues podía poner la música que él considera de buen gusto. ¿Aún hay gente que se cree superior por gustos musicales?) Y le doy el crédito, porqué de alguna manera, entre sus playlist encontraba la manera de hacer bailar a todos, o por lo menos, de mover sus pies o su cabeza en símbolo de aprobación, como un encantador viaje musical. Depeche Mode, The The, New Order, Talking Heads, Beastie Boys y demás clásicos sonaban en un sólo lugar. Había una canción, que, según Eric, “Es un sacrilegio, un pecado no ponerla en un fiesta”: You May Be Right de Billy Joel.
  • You may be right, I may be crazy. But it just may be a lunatic you’re looking for…” cantaba Joel, justo cuando mi mirada se detenía en Bárbara. Vestía un suéter rosado, igual al que usa Jane Henderson en Paris Texas. (Fun Fact: La actriz que interpreta a Jane Henderson, es hija de Klaus Kinski. ¿Qué es más sorprendente? ¿Su inexplicable belleza? ¿O el hecho de que Klaus Kinski haya conseguido a una pareja?) Hablaba con un grupo de chicos en los que no prestaba la más mínima atención, como si todos estuvieran desenfocados y sólo ella podía verse claramente.
  • -Hola- dije mientras mi rostro se tornaba de un rojizo.

-Hola- contestó. Con una ligera sonrisa, que fue suficiente para renunciar a cualquier acto inteligente de lo que restaba en la noche.

  • Uhm… Me llamo //// y sólo quería decirte que me pareces una chica increíblemente guapa, robaste mi tranquilidad para siempre. (En mi mente, salté del edificio hacia un auto en movimiento mientras comía cianuro) Me miró asustada.
  • Cinco minutos después: “¡Fuck, siento como si la pizza me estuviera comiendo a mí!” Podía sentir cada bocado, como si fuera la primera vez que masticaba algo. Eric no paraba de reír, mientras exclamaba lo mucho que le dolía reír, los árboles estaban en tercera dimensión… “Espera, nosotros somos tercer… ¿En qué maldita dimensión habitamos?” Claro, no estábamos alucinando. Eric recibió una llamada importante -Debo irme- dijo asustado -me están esperando-, yo (mala idea) acepté acompañarlo….
  • Intenté acercarme a ella fingiendo unos movimientos de baile, pésimos, claro. (Introduciendo el Código de Los Punks contemporáneos: Con la devastadora muerte de Bowie, Los Punks –Punk movimiento, no sólo género musical- se vieron en la imperiosa necesidad de regular normas para la supervivencia y cuidado de su especie en peligro de extinción: Regla número 1 del Código Punk Moderno: Un punk no debe bailar, a menos que suenen canciones realmente dignas del movimiento rebelde. Véase: “Canciones permitidas” No adjunto en este texto. Regla 2 del Código Punk Moderno: Siempre llevar un suéter) Logré llegar hasta ella.
  • Después de miles de silencios incómodos entre frase y frase e ignorando lo que había dicho antes, parecía que habíamos logrado una buena charla. Me contó de las veces que se había conmovido mirando Cosmos de Carl Sagan en un VHS. Le contaba de lo extraño que era entrecomillar cosas en un teclado con una sola mano, se requerían dos botones lejanos entre sí. Me contó que cuando el hijo de Shakespeare murió, él observó su dolor y dijo: “Ahora podré escribir una muerte real. Una verdadera pérdida.” Acordamos salir.
  • Sentados en el césped de la Cineteca, le conté, sobre el Código Punk, mi miedo a los atomizadadores y sobre mi insomnio crónico. Ella me contó que Kurosawa había pasado 45 días escribiendo Los Siete Samuráis sin comer, sin salir, sólo escribiendo. Ambos coincidimos que no hay nada más noble que eso. Acordamos salir de nuevo.
  • La cité en La Cineteca, trataba de impresionarla con mis vastos conocimientos en cine, los cuales, quedaron eclipsados con el manejo de los términos que ella tenía, me encantaba escucharla hablar sobre eso. Fellini, Lanthimos y Sorrentino convivían pacíficamente en su vocabulario. No trataba de impresionar a nadie, como si esos temas fueran su día a día.
  • Nos dimos por vencidos, No lograríamos llegar a ningún lugar en este estado. Nos sentamos en alguna jardinera. Él prendió su Ipod y escuchamos Magical Mistery Tour. ¿O era Sgt. Pepper? Sí, definitivamente era Sgt. Pepper. (Recuerdo haberme asustado con el sonido final de A Day in the Life
     -¡FuckDuck! lo olvidé. Hoy tenía que ver a Bárbara
     -¿Cómo pudiste olvidarlo? Tienes flores en tu mochila.

(Regla Número 4 del Punk Moderno: un Punk olvida presentarse con el amor de su vida)

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