Tenía ratito que quería poner esto, pero nos iremos actualizando.
VILLA MARÍA
En mayo del año pasado, como parte de un programa de intercambio de profesores entre México y Argentina, recibimos la visita de Mariano, un joven profesor y administrativo de la Universidad Nacional de Villa María, una modesta pero vigorosa universidad con sede en la ciudad del mismo nombre en la provincia de Córdoba. Su visita respondía a la intención de observar y analizar los mecanismos administrativos y académicos de la licenciatura de Ciencia Política, a fin de aprender lo más posible, para luego reproducirlos en su universidad.
La visita fue muy grata y de gran aprendizaje para ambos. Y fue la primera parte del convenio de este programa que incluía la posterior visita de un servidor a Argentina, la cual se realizó en octubre. Llegar a Córdoba no fue sencillo, pues por problemas de ubicación de las áreas pertinentes, recibí el boleto de ida a Buenos Aires y después de varias travesías en la capital, pude tomar un autobús nocturno que salía de la estación de Retiro en la madrugada para llegar a Villa María por la mañana.
La atención y el recibimiento fue de verdad espectacular con gran calidez. Así que durante una semana se pudo desarrollar una modesta agenda que incluía algunas reuniones con profesores y algunos directivos (por cierto, el rector es de River), entrevistas con medios institucionales, y lo que más disfrute fue charlas con alumnos de distintas licenciaturas. Fue un deleite compartir experiencias y ver que no somos tan distintos. En una ocasión, tuve que trasladarme hasta uno de los campus en la ciudad de Córdoba junto a la académica Fabiana Calderón, en un trayecto de una hora aproximadamente. Y bueno escucharla explicarme el contexto histórico para entender el peronismo fue un deleite, créanme cambio mi visión sobre Argentina y su complejo sistema político. Regrese a México eternamente agradecido con la promesa de volver lo más pronto que se pueda.
Hace unos días, me entere que profesores de 57 universidades públicas argentinas, entre ellas la Universidad Nacional de Villa María, se encuentran en lucha en contra del presidente Macri. Al parecer, el ajuste fiscal comprometido por el gobierno argentino ante el FMI, a cambio de un rescate de 50,000 millones de dólares, ha causado un nuevo conflicto en Argentina. Los principales sindicatos de maestros universitarios emplazaron a huelga desde el martes pasado e informaron que no volverían hasta este último viernes. Los profesores piden un aumento salarial del 30%, que vaya acorde a la inflación que se pronostica para este año. Sin embargo, el gobierno argumenta que no tiene recursos y a cambio ofreció 15% de aumento, lo cual es una cifra nada cómoda para los docentes
El sistema educativo argentino es gratuito pues el estado se encarga de ello y para la población es un orgullo. Empero, su financiación sufre cada vez que hay malos momentos económicos. Esta vez la demanda salarial se conjuga con otros reclamos estructurales, como más financiamiento para investigación e infraestructura. El reclamo cuenta con el apoyo más o menos evidente de la mayoría de los rectores.
El reclamo de los docentes tiene como fondo la disminución al presupuesto de las universidades públicas. Es en donde hay más dudas, pues los rectores temen que el próximo año no alcance el dinero para cubrir los salarios del personal docente y administrativo.
Macri tiene un problema grave, pues el pasado 20 de agosto lo que sería una protesta en defensa de la educación pública cambio a una manifestación orientada hacía su persona. A la protesta delos profesores que exigieron en la Plaza de Mayo un aumento salarial, se le sumaron miles de estudiantes y activistas motivados por la crisis económica.
Lo que sucede en Argentina, es un asunto complejo. Empero a mis amigos de Villa Marìa les diría lo que alguna vez Galeno escribió a los estudiantes chilenos durante una huelga, casualmente por lo mismo, financiación de la educación universitaria pública, y bueno el chrrua les dijo:
“Quiero enviar un abrazo de muchos brazos a los jóvenes valientes que nos están dando a todos una lección de dignidad democrática desde las calles de Chile. Ellos, los indignados, demuestran que hay otro país posible, heredero de Balmaceda y de Allende, y que Chile no termina en las fronteras trazadas por los resignados y los indignos. Que de eso se trata, al fin y al cabo: luchando por la educación, los jóvenes educan a todos los demás. Esta protesta enseña. Yo les digo: gracias mil y suertudas suertes en tan hermosa aventura”.
