Manera ésTa

Ahí estás, te veo todos los días, con tus publicaciones ridículas pero ingeniosas. O debiera yo decir los adjetivos invertidos, “tus publicaciones, ingeniosas pero ridículas” para dejar de una vez sobre la mesa mi condición. Me refiero a este afán, se los juro, totalmente inconsciente de poner suficiente cuidado a la hora de mencionar las cualidades de las personas. Y estoy siendo generoso al decir “las personas” como tratándose de una lista incontable de personas que se merecen ser recordadas por alguna cualidad notable, pero es sólo porque temo ser específico en este momento.

El cuidado que uno ha de tener a la hora de explicar la impresión de alguna habilidad ajena, tiene más que ver con el temor de caer en una concepción sobrevalorada. Alguien puede ser efectivamente muy bueno en algo, dicha cualidad no lo absuelve de posibles errores fuera del ámbito donde es bueno.

Si voy a decir que alguien es bueno en algo, agrego un adjetivo extra, un defecto que no contradiga mi discurso. De esta manera podría interpretarse como un insulto, falta de empatía, o incluso, se puede pensar que nada me gusta. Pero no se trata de eso, todo va más bien con la intención de dejar más que claro que a pesar experimentar admiración, nunca pierdo el sentido crítico. El sentido crítico se conserva y se ofrece la más pura verdad.

El problema viene cuando el defecto, el señalado, se me sale de control. Me confundo al disernir: me acostumbro a subestimar e insulto al flirtear. Me quedo solo queriendo acompañar.

Parte del fanzine Oprobio — Édgar MT
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