La creación

Al leer el relato de la creación en Génenis, trato de imaginarme cada momento en el que Dios, por el poder de Su Palabra, dijo, sea… y fueron hechas todas las cosas de la nada.

Cuando el ser humano, basado en algunas suposiciones trata de razonar la causa de la creación, su mente entra en conflicto, pero cuando acepta el relato de la creación de Génesis como la única verdad, sucede algo simplemente sorprendente; la mente descansa en dicha verdad y no hay más conflicto.

Dios se revela en la Biblia como un ser infinito y eterno, que existe por si mismo y que es la Primera Causa de todo lo que existe. Nunca hubo un momento en que Dios no existiera. Como afirma Moisés: “Antes que naciesen los montes y formases la tierra y el mundo, desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios” (Sal. 90:2). En otras palabras, Dios existió eterna e infinitamente antes de crear el universo finito. Él es aterior a todas las cosas creadas en el cielo y en la tierra, y está por encima y es independiente de ellas.

Donal C. Stamps comentó acerca de las razones específicas por las cuales Dios creó los cielos y la tierra, en las que también nos habla cuál fue su propósito, y nos dice: “Dios creó los cielos y la tierra como una manifestación de su gloria, poder y majestad” y cita el Salmo 19:1 que dice: Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos.

Si, así es, Dios creó todas las cosas y a través de ellas nos dice algo. Al contemplar todo el cosmos creado -desde el inmenso espacio del universo creado hasta la belleza y el orden de la naturaleza-, no se puede menos que admirar la majestad del Señor Dios, el Creador.

Dios es la única causa de la creación de los cielos y la tierra. ¡A Él sea toda la gloria, y toda la honra!

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