McBurro

Enrique Peña Nieto mira atentísimo la pantalla de su computadora, a pesar del reflejo imperfecto, constata que el peinado se mantiene en su lugar. Interrumpe sus nulas cavilaciones la entrada de Eduardo Sánchez a la oficina, quien le informa al presidente que en Change.org han subido una nueva petición… 
- ¡Otra!, ¿ahora qué quieren?, Ya me exoneró la Panamericana, ya mandé a Luis Videgaray a explicar los de los gasolinazos, no les bastó con lo que dijo Angélica sobre el amigo que pagó el predial… No puedo con el descontento, caray… 
-No, señor, no se trata de usted, nomás le venía a avisar que ahora no se trata de usted, es en contra de Nicolás Alvarado, quieren que le quiten la dirección de TV UNAM porque criticó a Juan Gabriel, 
-¿Qué dijo Nico?
-Escribió que de JuanGa le irritaban sus “lentejuelas no por jotas sino por nacas, su histeria no por melodramática sino por elemental, su sintaxis no por poco literaria sino por iletrada”. 
-¡Yisus!, ¿de veras escribió eso Nico?, hasta yo me doy cuenta de que es una [palabra censurada en la versión estenográfica]… 
-Sí, señor presidente, pero quiso ser sarcástico, hasta citó a Boris Vian en su faceta de compositor. 
-No sé quién es ese Boris, ya sabes Lalo que a mí no me gusta el pop. 
-No, señor, es un escritor francés que… No importa, señor, en verdad no importa. 
Tras una larga, larguísima pausa en que Peña Nieto se quedó mirando a lontananza a través de los cristales de su oficina en Los Pinos, por fin reacciona. El entusiasmo con que explica su idea saca de su dormitar al vocero presidencial.
-Lalo, esto no se puede quedar así, ese Colas no me puede quitar mi lugar en los corazones de mi pueblo mexicano, vamos por más, hay que hacer algo… Invita a Donald Trump a desayunar, mañana, córrele, manda un tuit y habla al Sanborns para que nos traigan unos pepitos. 
-Pero, pero, señor, ¿está usted seguro?, ¿desayunar con Trump?
-Tienes razón Lalo, me ofusqué, no sé dónde tengo la cabeza, ¿cómo pepitos?, que vayan al McDonalds y traigan McBurritos, vamos, rápido, a seguir propagando las buenas noticias.

La escena, por supuesto, es imaginada y en su realización no se dañó a ningún animal.