Matrimonio
Cuando me casé ya vivía con Juli, compartimos la plata y las miserias, pensamos que casarme era un tramite para que sea más fácil vivir aquí y de momento si ha influenciado en mi ciudadania, la pata que tenía en el aire está aquí en el suelo pegada, es una forma de control, ya ahora si usted se ha mimetizado y el sistema te ha recibido con los brazos abiertos, te enamoraste de un local, puedes perder tu pasaporte, te lo pueden robar en el Raval, lo puedes quemar borracha en la plaza real recordando canciones de Calamaro, estás a salvo mujer , eres una de nosotros.
Aunque fue así pero con matices, como son los sueños de bienestar al migrante, tienen matices. Mi marido, el Juli, es un hombre bueno y pragmático, está en otro planeta cuando me dice que dejé un plato en el lugar equivocado la retahíla hermenéutica que recibe de vuelta cuando estoy de mal humor “claro como yo vivo en tu país, en tu casa, en tu pueblo, en tu universo, no puedo dejar mis platos donde me sale de los ovarios” y el solo dice “Dani por fi solo no lo dejes en el baño” y yo “Claro eso es condescendencia racial, tu te crees mejor porque eres europeo dime la verdad ¿tu crees que Ecuador es del tercer mundo? ¿qué yo dejo los platos en el baño porque soy una salvaje? te pareces a los tertulianos de al rojo vivo comparando el apocalipsis con Venezuela” En ese punto de las discuciones me suelo inspirar y llego a rincones dialécticos desconocidos hablo sin parar sobre post colonialismo y al final estoy tan cabreada que me quedo en silencio varios minutos construyendo una carta larguísima que voy a escribir cuando me calme y mi marido el Juli está intentando no mirarme a los ojos para que pase la tormenta y yo me cabreo más porque no dice nada pero después pienso que tampoco es para tanto, el se ríe y cuando me he calmado me dice “solo un inciso por fi la próxima deja los platos en la cocina” , ¿en serio? ¿No has escuchado todo lo que te dije? Y el me dice que si, yo le pido que me haga un resumen y me repite un poco de palabras que he dicho sin sentido, me quedo con la espina ¿por qué me casé? ¿Me habré equivocado? Este hombre no entiende.
Ahora Juli está de viaje, a veces se va y me quedo sola con el otro, el hijo, ese tiene las ideas de orden y calma de la madre, esta casa es un relajo sin el único ordenado de esta familia para colmo el Adrià saco todos sus juguetes del baúl y metió todo lo que encontró de vuelta, control remoto, llaves, ropa sucia, no sé a que rato porque el condenado ni camina y tiene unas manos chiquitas. Lo llamo a gritos, aunque no sepas que estoy diciendo pequeño monstruo me vas a oír, se mata de risa, pero se carcajea, le va a dar algo de las risas cuando grito !Carajo¡
Parece que extraño a Juli, al marido, de momento no se bien como va esto del matrimonio parece que si es “algo” el otro día con unas amigas reflexionaba que me casé con el porque sé que me puedo divorciar de el, es decir que confío ciegamente hasta del peor Juli y eso me parece que es amor. También es amor que cuando no me entiende aunque no sea su culpa y sean mis propios complejos los que hablan, mis frustraciones de como a veces hablan de nosotros, llegue un momento en que lo quiera matar y me viene algo salvaje e instintivo, algo animal desde lo más profundo de mi cerebro que dice “para loca, que el día que no tengas a este cojudo lo vas a extrañar tanto que te va a doler” no sé que es esa voz, pero nunca falla, en cualquier camino teórico peligroso que tomo para ver a donde me lleva la idea esta loca del matrimonio, me choco con la voz y me puedo reir de nosotros así como se me rie el Adrià cuando le estoy sermoneando lecciones importantes de la vida.