¿Hemos de esperar una mutación de índole física o trascendental que nos revele una evolución darwiniana hacia un nuevo y mejorado ser humano?, o ¿solo es cuestión de cultura y hábito?

La tesis:

Un nuevo o súper hombre no es un estado individual de orden físico, psíquico o espiritual, sino fundamental, específica (en tanto especie) y habitualmente socio-costumbrista, auto controlado y resguardado celosamente por sus individuos, en oposición única e inalterable a cualquier forma de suplicio patológico.

La invitación a la reflexión está hecha. Bienvenid@s!!!