Navidad 43
Livia Díaz
La mayoría de los que pensamos tenemos miedo a no tener miedo,
me lo recordó un poema a los 43 (de Ayotzinapa) que no aparecen Kimer Ed, que me escribió a La poesía no se vende en respuesta a mi poema “Son 43" y que en él me dice “Son más de 43".
Es navidad y busco a más de 43
Ciertamente es una cosa que estemece en una fecha que estremece, pienso, mientras esto escribo.
A personas como Ed se le dan las gracias porque nos recuerdan que por nuestra sangre corre sangre y que, seamos quienes somos es roja.
Así como hace un momento se lo decía al periodista Pablo Jaír Ortega, es día de recuentos. Al menos en mi caso, los ausentes, son una presencia que como estos poemas, citan, cosas conmovedoras.
Puede ser un recuerdo, que mal que este año sea una injusticia.
Un buen regalo de navidad ha de ser que no se nos pase el miedo a tener miedo, lo que interpreto más o menos como que no se nos pase la capacidad de asombro, pero por encima de ella la de respuesta.
Éstos últimos meses he conocido a una banda de locos de diversos planetas con los que por las redes sociales nos fueron asociando las coincidencias en la solitud o en la solicitud de una consciencia.
Si hay que hacer el recuento de algo bueno para inclinar la balanza, lo que ya se nos ha estado haciendo algo de costumbre, que sea esto. Nuestras aptitudes para enfrentar a lo que venga con una creatividad y una pasión que de repente se desborda e intenta contaminar el ambiente y contagiar a otros, aunque sea de amor. Porque nadie nos acusará de amor. Pienso. Espero. Y si nos acusan de amor en esta cursilería de amar al otro aunque el otro para muchos no valga ni un diente de ajo, entonces al menos sabemos qué amamos, y esto es algo de lo que muchos no pueden presumir.
Salgamos pues esta noche como podamos bien librados al encuentro con más de 43 para sobrevivir otra fecha que nos cuestione, por ejemplo, el cambio de año.