La vida en el teatro

La Editorial Pontificia Universidad Javeriana presenta un libro que hace un recorrido por los últimos sesenta años del teatro colombiano a través de la vida de uno de sus mayores exponentes.

Por Janneth Aldana Cedeño*

El teatro de Santiago García, trayectoria intelectual de un artista, se inscribe en la reconstrucción histórica de las artes en Colombia, impulsada por estudiosos de diversas ramas artísticas y fundamentada en la idea de que este ámbito puede aportar una perspectiva relevante a la reflexión sobre la trayectoria del país, por la capacidad expresiva que manifiesta respecto al mundo en el que se desarrolla.

Hacia finales de los años cincuenta y comienzos de los sesenta, ciertas corrientes de renovación atraviesan las artes colombianas. Entre los signos que las anuncian figuran las propuestas de trabajo que, lideradas tanto por artistas individuales como por grupos, proyectan esfuerzos de largo aliento por la transformación estética e, incluso, cultural del país. Personas comprometidas con las artes pensaban que a la par de otros campos el teatro también se debía “modernizar”, ya que no lo veían al nivel que había alcanzado en otros países de la región. Inicialmente, se apostó por las corrientes de la vanguardia mundial de entonces; la apropiación de sus logros estuvo acompañada de la adquisición, por parte de la generación de los renovadores del teatro colombiano, de las herramientas básicas del oficio.

Agrupaciones como El Búho, La Buhardilla o el Teatro Club de la Universidad de América, por ejemplo, no sólo difundieron las obras de la vanguardia europea y norteamericana, sino que también perseveraron en generar nuevos espacios de formación y reflexión colectiva. Muy pronto se hizo sentir en Colombia, cada vez de manera más recurrente, una voluntad de crear una dramaturgia propia, original en el plano textual y operativo. La suerte de los esfuerzos en que se plasmó aquel impulso constituye el principal foco de interés de la investigación cuyos resultados se exponen a continuación. Tal interés radica en el hecho de que todos los proyectos artísticos, especialmente los teatrales, son proyectos de comunicación interactiva y, por lo tanto, su realización no depende únicamente de quien los ha concebido originalmente.

Previo al desarrollo de esta indagación se efectuó una amplia labor de revisión de la historia del teatro en Colombia, en comparación con los desarrollos que se habían observado en este campo en otros países del continente. Este estudio permitió aprehender los contornos generales de una trayectoria peculiar: en el transcurso de unas pocas décadas, el teatro en Colombia pasó de una existencia completamente marginal y precaria, incluso en los centros urbanos, a ocupar un lugar destacado en el panorama cultural del país. La condición de escasez de compañías de teatro y de salas donde las obras se pudieran presentar, al menos ante un pequeño círculo de potenciales espectadores, se superó en poco tiempo gracias a un verdadero movimiento teatral. Así, hacen su aparición decenas de grupos universitarios e independientes, los cuales, como ya se anotó, si bien suelen ser de carácter experimental al inspirarse en sus comienzos, ante todo, en las corrientes de la vanguardia mundial, pronto tratan de crear una dramaturgia propia y original. Entre 1970 y 1980 el teatro colombiano se convirtió en un referente para toda una serie de colectivos teatrales latinoamericanos, al tiempo que sus principales promotores empezaron a ocupar un lugar prominente en los debates internacionales alrededor de esta práctica artística en la región.

(*) Socióloga y doctora en historia de la Universidad Nacional de Colombia. Actualmente, es profesora asociada en el Departamento de Sociología de la Pontificia Universidad Javeriana. Lidera el grupo de investigación Cultura, Conocimiento y Sociedad, y también pertenece al grupo Investigaciones Histórico-Genéticas.

Este artículo se publicó originalmente en la edición de octubre de la revista Hoy en la Javeriana.