Emociones nuevas desde dentro

Esther trabaja en una gran empresa transnacional. Su trabajo consiste en la investigación de competencias y habilidades para el desarrollo de perfiles de puesto y manuales de organización.

Para desempeñar sus labores, todos los días revisa documentos que incluyen información académica y métodos desarrollados previamente. Y partiendo de ahí, trabaja sobre perfiles determinados para actualizar y mejorar lo que los trabajadores de un proyecto determinado requieren. También desarrolla planes de estudios basados en cursos en línea y libros electrónicos, los cuales recomienda al director de su área para hacer propuestas en los diferentes departamentos de la empresa.

Naturalmente, pasa mucho tiempo sentada en su estación de trabajo.

Sonia pasa sus días entre semana haciendo labores de ama de casa. Sus dos hijos mayores ya se fueron de la casa, pero aún queda la hija menor y algunos sobrinos que la visitan de vez en cuando. Su hija es adolescente y todos los días llega a la casa después del mediodía cansada y hambrienta. Su esposo llega como a eso de las seis de la tarde, deseoso de descansar.

Pasa las mañanas limpiando la casa, lavando ropa y haciendo de comer, y generalmente sus tardes son más tranquilas. Es cuando se dedica a tejer o a leer, algunas veces también a planchar ropa.

A veces sale con amigas o vecinas a desayunar en algún restaurante o a tomar café en las tardes en una cafetería o en la casa de alguien más.

Yunuén trabaja en un call center. Trabaja en las mañanas y luego pasa las tardes en la casa. Le gusta mucho navegar por internet y usar los servicios de mensajería instantánea para mantener una comunicación permanente con sus familiares y amigos, e incluso con personas que ha conocido en la red.

Su trabajo le resulta fastidioso, y generalmente los fines de semana se la pasa encerrada en la casa para luego salir con sus amigos las noches de viernes y de sábado. Aunque realmente no se relaja mucho, pues sus días de descanso en el trabajo son los jueves, y trabaja sábados y domingos.

A Esther le gusta correr. Se enganchó con el running desde que se puso de moda, y se dedica a correr en la banda caminadora y a hacer pesas en el gimnasio. Los fines de semana se va a correr a un parque.

Un día quiso ejercitar su sistema cardiovascular y trabajó media hora en una bicicleta fija y media hora en una escaladora. Ese día no usó la banda caminadora ni hizo pesas. Esther siempre usas playeras de licra y mallones de marcas deportivas reconocidas, y zapatos deportivos de color rosa fuerte.

Sonia evita ver telenovelas; prefiere hacer manualidades o verse con otras mujeres.

Pero también le gusta ir al gimnasio. Quiere mantener la línea y va tres veces por semana y usa la banda caminadora. La ropa que usa es muy sencilla: playeras de algodón y pantalones deportivos de los que venden en el supermercado. De hecho sus zapatos deportivos son de una marca de moda.

Un día se propuso caminar en la banda fija durante una hora.

Yunuén va al gimnasio porque está excedida de peso y se siente motivada porque encontró un blog que escribe una mujer que hace cinco años pesaba más de 160 kilos y ahora pesa sólo 70. En ese blog publica los cambios que ha experimentado gradualmente, dice qué ejercicios hace y qué come. Para adelgazar de esa manera, sólo ha necesitado disciplina y mucha paciencia; nada de cirugías ni alimentos bajos en calorías

Un día, además de usar la banda caminadora, hizo algo de pilates en uno de los salones del gimnasio. Llevaba puesta una playera sin mangas y unos pantalones deportivos sencillos, y zapatos deportivos de marca, pero no tan vistosos como los de Esther.

Marcos es un muchacho con problemas; es muy retraído y algunas veces hace comentarios fuera de contexto. Sin embargo, es un gran pintor. Dentro de la disfuncionalidad que padece, ha desarrollado una memoria eidética impresionante, y gracias a ella, ha elaborado unos cuadros hiper-realistas muy bellos, algunas veces sin una modelo que pose para la obra.

Pasó una temporada en un hospital psiquiátrico de paga y algunos especialistas pudieron trabajar en su recuperación casi totalmente con desarrollo de habilidades sociales, terapia cognitiva y terapia ocupacional. Así es, en el hospital psiquiátrico fomentaron el interés latente que tenía por el dibujo y la pintura. Y es que, aunque a grandes rasgos era un muchacho normal a pesar de su gran sensibilidad, sus manías y sus obsesiones, pasó una época breve en la que fue víctima de unos sucesos demasiado fuertes que le arrebataron la cordura.

De esto hace ya mucho tiempo. Él permaneció recluido en el hospital psiquiátrico por espacio de tres años, y una vez que fue dado de alta, se fue a vivir con unos tíos que se han dedicado a ayudar en su terapia de recuperación extramuros.

Aparentemente lleva una vida normal, pero en todo momento necesita la compañía de alguien que lo oriente y le muestre afecto.

Y es que Marcos creció en el seno de una familia de clase alta conformada por empresarios locales. Lamentablemente el suyo era un núcleo familiar enfermo en donde los desequilibrios emocionales y la violencia verbal abundaban. Bajo los efectos de tales problemas, él presentó los síntomas más fuertes desde niño.

Hace poco tiempo conoció a alguien en el ámbito de la salud mental que le sugirió que hiciera ejercicio, pues sería bueno para él en todos los sentidos.

No se trataba de hacer rutinas fuertes. Con hacer ejercicios cardiovasculares bastaba, pues lo importante era que su organismo se oxigenara de manera adecuada para que su recuperación fuera más óptima.

Lleno de ilusiones, se inscribió en un gimnasio. Siempre se ilusionaba cuando iba a comenzar a hacer algo que le hiciera bien.

Un día, ese día, Marcos comenzó a perturbarse. Una ansiedad persistente lo asaltó de pronto, invadiendo sus pensamientos habituales. Comenzó a sentir escalofríos recorriendo su cuerpo y concentrándose en su estómago junto con una gran tensión y un dolor leve. Quería detenerse, quería correr porque sentía una fuerte ansiedad por hacer algo. Sonia y Yunuén estaban en las bandas caminadoras contiguas a la que él estaba usando, en tanto que Esther estaba en la escaladora que se encontraba en la sección de al lado, en donde Marcos podía verla perfectamente.

Marcos comenzó a perturbarse porque las tres mujeres se pusieron sus zapatos deportivos sin calcetines. Además, vio fijamente cuando Yunuén, ya en el salón, se descalzó para hacer los ejercicios de pilates. Fue un deleite verle los pies.

Foto: Circe Denyer (publicdomainpictures.net)