Aquel niño

Sentado en la esquina, atrás y siempre distraído, recuerdo a aquel niño con los ojos saltados y la boca abierta cuando ella entró.
Todos le decían que ella era un imposible que solo él en su corazón lo veía real.
Como avión kamikaze se mandó contra ella lleno de bombas de ilusión… le conversó, le escribió, le cantó y un día, en el piso 3 de la escuela le pudo dar un beso.
Viajó por horas solo para darle otro beso, caminaron en medio de gritos de gol y se rieron hasta que nunca más se volvieron a ver.
Sentado en la esquina de aquel restaurante, aquel hombre volvió a enamorarse de aquellos ojos verdes que entraron por la puerta y lo volvieron a ver.
Esta vez ya no habría besos, ni caminatas, ni canciones, pero un instante valió para ser niño otra vez y enamorarse de la vida de nuevo.
