Tarde

Tan solo fueron unos minutos de más ¿o unos años? Pero llegó tarde.

Tan tarde que ya sus ojos verdes eran demasiado verdes para él, tan tarde que su cabello largo era demasiado extenso para sus dedos, tan tarde que se quedaron sin bailar.

Juntando tornillos y creando fórmulas invisibles, cada noche se monta en su máquina del tiempo y la busca por las calles de sus fantasías.

Dicen que hace poco la encontró y por eso se quedó dormido.