Vida de Cartón

En una nave espacial hecha de cartón se montó en su búsqueda, porque como decía Sebastián “solo las estrellas bastarán”.

Aquel planeta sonaba divertido, era una promesa tangible de hablar por horas, de escribir canciones juntos y de seguir riéndose de las cotidianas bromas de la vida.

Pero el planeta rojo dejó de existir. Talvez porque algún dios envidioso lo borró del sistema o simplemente no quedaba tan cerca como ella creía.

No le quedó otra más que devolverse a su vida luego de un viaje de apenas dos meses, Marte nunca llegó, pero sin duda el viaje lo valió. Cada luz nueva en sus ojos y cada sonrisa le hicieron ver que lo que era de cartón no era más que su vida.

Hoy en día pinta cada esquina con su sonrisa forzada, pero con la esperanza de que aquellos colochos que dicen “mami” puedan llegar a aquel planeta.