La devaluación de la amistad

“Quien tiene un amigo, tiene un tesoro”

Las relaciones interpersonales también han sufrido un cambio. Es más, la sociedad ha cambiado y como consecuencia de ese cambio lo ha hecho la amistad. Los cambios no tienen porqué ser malos, de hecho en los últimos años hemos asistido a cambios más o menos grandes en política, economía, tecnología, etc.

La amistad actual es fruto de la alteración que ha sufrido la sociedad. Una sociedad con una falta de valores, ideales e iniciativas como nunca se había visto. En este ambiente, en el que irrumpe también la tecnología con todos sus avances, se ha gestado una nueva acepción de amistad. Unas relaciones vacías, sin contenido, movidas por el puro interés: utilitaristas. Hemos pasado de la sinceridad, la lealtad y la honestidad, que eran las máximas de cualquier amistad, a la falsedad, la crítica y el interés. ¿Qué provoca esto? Que ya no busquemos una amistad plena, que se rija por una confianza plena entre ambas partes. En su lugar, optamos por los amigos de usar y tirar, aquellas personas que vemos que nos pueden ser útiles, que nos sirvan para cubrir alguna de nuestras “necesidades”, instintos o que nos sirvan como puente para acceder a otras personas en las que estamos más interesados.

Por supuesto, este hecho no está aislado, afecta a todas las relaciones sin importar edad o nivel cultural. Esto genera una sensación de desconfianza general que fomenta de manera indirecta que nos encerremos en nosotros mismos, restringiendo todo aquello que antes compartíamos con nuestro amigos y que ahora han pasado a ser tan sólo alguien de quienes podemos extraer algo. En resumidas cuentas: nos volvemos cada vez más y más egoístas, incapaces de dar nuestro tiempo a los demás y manipulándonos según nuestras “secretas” aspiraciones.

Necesitamos a los demás para ser felices; pero no para extraer de ellos algo que nos reporte dicha felicidad, sino porque nos importan como personas que son, por encima de todos los usos y beneficios que nos puedan brindar. Esta visión puede ser malinterpretada o ser tachada de romántica e irreal, pero al fin y al cabo, era la idea de amistad que se tenía antes, de la cual podemos -y parece que debemos- aprender mucho.

Dicho proceso se ha visto fomentado por la aparición de las redes sociales. Estas, en un inicio, servían para mantener el contacto con personas con las que ya no nos era posible tener una relación cercana. Estas mismas redes se han convertido en una herramienta de doble filo que acerca a aquellos que están más lejos y aleja a los que tenemos más cerca, qué paradójico…

En las redes sociales domina la llamada “cultura del YO”, que se caracteriza por tomarnos a nosotros mismos como sujeto y predicado de toda acción. Relacionando esto con la amistad podemos apreciar que, actualmente, la cantidad de amigos de una persona se mide por la cantidad de amigos en Facebook, “me gustas” en Instagram, seguidores en Twitter… ¿Acaso simbolizan esos números al número de amistades de una persona? ¿Son significativos?

Nos encanta hacernos fotos en grupo para luego subirlas a internet, pero esto solo ocurre cuando nos hemos asegurado de que la foto elegida -tras pasar un exhaustivo proceso de selección- es aquella en la que mejor se nos ve, previo paso por toda una fase de edición con filtros y retoques, sin importar cómo salgan el resto de miembros que salen en la foto. Tampoco importa a cuánta gente se tenga que recortar de una foto de grupo para que nuestro hermoso rostro aparezca perfecto y en las dimensiones apropiadas para la foto de perfil de Whatsapp: yo, mi, me, conmigo.

Creo que lo que hace falta hoy es autenticidad y humildad. Unos valores que está muy denostado, y no muy de moda, pero que sin embargo es vital para reconquistar el antiguo significado de lo que significa Amistad. Es por tanto necesario tomar conciencia de la necesidad de promover este valor que choca contra lo socialmente impuesto y que se enfrenta con la falsedad en la que nos vemos inmersos cada día. Hasta entonces sólo podemos decir que tenemos conocidos o relaciones de interés, pero no Amigos.

Foto obtenida de Unsplash.