Enfermería: La profesión de cuidar y el arte de amar

La enfermería, como actividad, para muchos historiadores ha existido desde el inicio de la humanidad, pues la especie humana ha tenido siempre personas incapaces de valerse por sí mismas y siempre se han visto en la necesidad de cuidar de ellos.

Fue hasta principios del siglo XX que se dio el gran paso de ser oficio a una profesión. La enfermería había estado compuesta principalmente por mujeres, pero con el paso del tiempo, las guerras fueron aumentando la necesidad de obtener más enfermeros con más capacitación, fue por esto que la profesión ya no solamente involucró mujeres.

Por esta razón me entreviste con Víctor Manuel Montoya, estudiante de Enfermería en la Escuela Superior de Enfermería y Obstetricia (ESEO) del Instituto Politécnico Nacional. Me solicitó que nos encontráramos en su estudio, debido a que en el hospital se le dificultaba por la grabación y la integridad de los pacientes.

“Ser enfermero, aunque muchos lo catalogan como una profesión, la mayoría tiende a pensar que es ayudante del médico o que solo es el que pone medicamentos y no es así, ser enfermero es la profesión de cuidar y el arte de amar. Ayudar al paciente, le demuestras cariño y afecto ya que en esos momentos le hace mucha falta, sabe que alguien lo va a estar cuidando. Le genera recuerdos de cuando su madre lo cuidaba por ejemplo”, mencionó Víctor con una sonrisa en el rostro, en entrevista para la FES Acatlán.

“Tenía la idea de estar en un área médica, cualquiera que fuera, dentista, médico cirujano, pero me gustó porque estás más en contacto con el paciente, me empezó a gustar mucho porque estoy al cuidado de las personas, estoy cerca de ellos y puedo comprender las enfermedades”, me dijo en relación con su interés por la enfermería.

Víctor actualmente realiza prácticas en diversas instancias de la Ciudad de México. “Mi primer acercamiento a la enfermería fue mi primera práctica clínica, fue una etapa agradable ya que pude estar en contacto con los pacientes viendo en que le puedes ayudar, en el simple hecho de otorgar el medicamento, por ejemplo” relató.

Comentó que trabajó “en la clínica del ISSSTE en la clínica Cuitláhuac, en Oaxaca tras los sismos y actualmente estaré en el hospital de Tacuba, también del ISSSTE”.

Durante los sismos que ocurrieron el pasado 7 y 19 de septiembre la labor de los enfermeros fue muy solicitada, en especial en Oaxaca, ya que el sismo del 7 de septiembre fue considero el más fuerte en la historia de México, con 8.1 grados en la escala de Richter, “Oaxaca me deja una impresión de gratitud por parte de la gente ya que ellos lo perdieron todo y bienestar de que hice el bien sin que me pagaran ayudado a la gente cuando lo necesitaba”, expresó Víctor Manuel

No cabe duda que ser enfermero no ser una profesión nada fácil, debido a que a veces hay que hacer cosas que pueden impactar o pueden ser complicadas para muchas personas. “Una vez estaba en curaciones en la clínica del ISSSTE y me toco hacer la curación de un pie diabético, pero con profesionalismo y el conocimiento logré terminarlo porque el olor que desprende la patología del pie diabético es muy fuerte, pero al final tuve que tener el profesionalismo para enfrentar esa situación”, expresó mientras su rostro evocaba al recuerdo y sonreía nerviosamente.

Existen ciertos aspectos esenciales para ser un buen enfermo, por ejemplo “separar los problemas personales de los profesionales. Los pacientes son los que califican tu trabajo ya que ellos son los que depositan la confianza en nosotros, por medio de los procesos que he aprendido para estar en la vanguardia para poder desempeñar mejor el trabajo”, recalcó.

“Lo que más me gusta es ayudar a la gente y estar en contacto con ella, escucharlos es una gran parte porque tienden a desahogarse con nosotros y así puedes realizar tu valoración del paciente. Ver la expresión de la gente después de haberla ayudado es una de las cosas más gratas” concluyó.

https://youtu.be/TnlE0SwM3XU

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