Change Makers vs Heroemprendedores

En un mundo que enfrenta muchos problemas apremiantes como la pobreza extrema, la desigualdad, el abuso de poder, la corrupción, el cambio climático, la urbanización desmesurada, la propagación de enfermedades infecciosas, el maltrato infantil, la inequidad de género, la trata de personas, el tráfico y explotación infantil, el racismo, la hambruna, la producción excesiva de basura, el conflicto armado, el terrorismo internacional, el crimen organizado, la proliferación de armas nucleares, por mencionar algunos; se necesitan cambios de gran impacto.

Existen infinidad de iniciativas que buscan controlar o erradicar estos problemas, sin embargo, muchas de ellas fallan por una de tres razones principalmente: la heroización de los emprendedores, la falta de entendimiento a profundidad del problema y los esfuerzos individuales del impacto.

Tras mi experiencia personal y con diversos estudios que he realizado en alrededor de estos temas, he compilado diversas metodologías que resultan sumamente útiles para lograr un impacto positivo certero en nuestro entorno.

LA HEROIZACIÓN DEL LOS EMPRENDEDORES

Hemos jerarquizado los distintos roles o papeles que podemos jugar para generar cambios positivos en este mundo y por alguna razón nos creímos que emprender está en la punta más alta del impacto. Olvidamos que para cambiar al mundo podemos hacer muchas más cosas que emprender solamente, dejamos de lado el voluntariado, la donación de recursos, regalar nuestro tiempo, escuchar a los que nos necesitan, emitir nuestra opinión de expertos, hacer investigación en campo que ayude a encontrar alternativas o brindar nuestros servicios como profesionistas, por mencionar algunas.

“Ciertamente estamos en problemas si todos los jóvenes que están interesados en el cambio social piensan que el espíritu emprendedor está en la parte superior de la jerarquía de roles de impacto, ya que todos intentarán comenzar algo nuevo y no arreglar lo que está descompuesto.” - Heru Prasetyo (líder de la Agencia REDD+ del Ministerio de Gobierno en Indonesia)

Por ello, el emprendimiento social es algo que está de moda. Nuestra Generación Millenial tiene hambre por empezar sus propios proyectos, de hecho, hay estudios que revelan que el 64% de las personas que formamos parte de esta generación, están determinadas a emprender ya que no tienen miedo (en parte por las condiciones proteccionistas bajo las que fuimos criados), además, el acceso a la información y a las redes sociales nos permite entrar en un universo técnicamente infinito justo en la palma de nuestras manos. Cada vez habemos más personas tratando de empoderar a los demás, compartiendo herramientas y mucho conocimiento. Nuestra generación tiene un gran sentido de responsabilidad, estamos dispuestos a pagar más por lo mismo cuando aquello por lo que pagamos tiene una causa de impacto positivo detrás.

El problema comienza cuando nacen proyectos o emprendimientos que generan un impacto social o ambiental importante y la éstos empiezan a propagarse y admirarse rápidamente como agentes clave del progreso social. Los Millenials y la Generación Z buscamos ser protagonistas e influencers. Nos encanta la fama y el reconocimiento. Comenzamos a buscar convocatorias, concursos, apoyos económicos y demás cosas que se le parezcan para obtener recursos y para captar la atención de las cámaras más a menudo. Se ha descubierto que cuando los proyectos alcanzan la fama viene una serie de problemas secundarios en cascada que atentan contra la salud, la integridad y los principios del emprendedor como depresiones, estrés excesivo, ataques de pánico, pérdida de enfoque y del propósito, soberbia, arrogancia, protagonismo, entre otros. En pocas palabras, el emprendedor se comienza a sentir parte indispensable de la solución, toma el rol del héroe en las películas de villanos, comenzando a demeritar el trabajo y esfuerzo de su equipo y a preocuparse más por la fama que por la causa.

Emprender con sentido social va más allá del protagonismo, se necesita tener ¡una causa que mueva montañas!, se necesitan más líderes con conciencia social que busquen trascender fronteras y generar un verdadera transformación del sistema fallido al que se enfrentan.

Pero antes de querer arreglar el mundo, tenemos que estar nosotros al cien. Razón por la cuál para lograr generar una conciencia social primero debemos generar una conciencia personal. Hemos escuchado en diversas ocasiones una palabra que está de moda pero que pocos entendemos el verdadero significado de la misma: MINDFULNESS

Mindfulness significa prestar atención de un modo particular; con intencionalidad, en el momento presente y sin juzgar”. - Jon Kabat-Zinn

Es decir, tener plena autoconsciencia de nuestros pensamientos, emociones y sensaciones incluyendo 6 procesos neuropsicológicos:

Para lograr generar un estado de plena conciencia sobre ti mismo, es importante hacer un trabajo introspectivo a profundidad para determinar nuestras fortalezas y debilidades, lo que amamos y lo que odiamos, lo que nos apasiona y lo que nos genera repele, lo que nos hace vibrar y lo que nos apaga. Identificar todo esto nos ayudará a encontrar y darle un propósito que mueva montañas en nuestras vidas. Para lograrlo hace tiempo platiqué de una metodología utilizada en la cultura milenaria de Japón llamada “IKIGAI”:

Te invito a ver ver el video que compartí en mi IGTV hace unos meses titulado “¿Cómo hacer para que tu causa mueva montañas?” en donde explico la metodología del IKIGAI y un par de ejercicios que puedes hacer para descubrirlo, además puedes pedirme un par de PDFs en donde detallo dichas metodologías si me escribes por inbox o directo a mi correo eduardo@camon.mx

LA FALTA DEL ENTIENDIMIENTO A PROFUNDIDAD DEL PROBLEMA

En los últimos años, he tenido la oportunidad de conocer cientos de emprendedores que buscan resolver estos problemas que apremian a este mundo. Muchos de ellos con ideas sumamente innovadoras pero que en realidad no resuelven el problema de raíz.

Desde mi punto de vista, esto sucede ya que la mayoría de las veces, hemos forzado herramientas utilizadas en escuela tradicional de negocios como Lean Startup, Business Model Generation, Value Proposition, entre muchos otros, que nos enseñan y promueven la creación y desarrollo de soluciones hipotéticas que deben ser probadas en su mínima versión posible para ver si funcionan en el mercado. Normalmente llegar una solución viable implica una iteración constante de variables para ir descartando aquellas que no funcionan. Pero cuando hablamos de solucionar problemas de impacto social o ambiental, nuestro proceso de experimentación normalmente lo realizamos en patio ajeno. Patios donde existen grupos vulnerables, economías sumamente comprometidas, personas dolidas y sin esperanza, compromisos rotos y huella ecológica. Experimentar en patios ajenos con estas características es un lujo que no podemos darnos. Las personas que buscan soluciones sin entender de todo el problema, normalmente terminan con soluciones paternalistas que en lugar de solucionar el problema, simplemente lo empeoran.

“Tenemos un exceso de soluciones no aptas para resolver los problemas actuales y a su vez nos enfrentamos a miles de personas no aptas para entenderlos de primera instancia.” — Daniela Papi-Thornton

Para conocer el problema a profundidad puedes hacerlo de diferentes maneras, por ejemplo, involúcrate en alguna organización que esté atendiendo de una u otra manera el problema en actualidad, trabaja para alguna empresa que se enfoque en el sector vulnerable o en el problema que pretendes enfrentar, involúcrate en alguna institución pública que generen programas o políticas al respecto, si quieres emprender un proyecto busca un socio que padezca o haya padecido de primera mano el problema que quieres atender, convive con la gente y pregunta cuanto más puedas para ir profundizando y entendiendo como nace y hasta donde llega este problema, vive un tiempo en la zona afectada y experimenta en carne propia la complejidad que ellos enfrentan todos los días. Recuerda que la indiferencia o la inacción ante estas situaciones están directamente asociadas a que aquellos que tienen el poder y los recursos para solucionarlos simplemente no los padecen.

Recuerda que es muy importante saber cuál es tu causa y propósito a través de haber generado una autoconsciencia para saber hacia donde enfocarás tu energía, esfuerzo, tiempo y recursos. Habiendo descubierto tu IKIGAI, podrás vibrar en esta fase de entendimiento e investigación.

Una de las herramientas más poderosa que he conocido para poder entender a profundidad el problema, las posibles soluciones actuales y la brecha que existe entre éstas fue desarrollada por Daniela Papi-Thornton a quien conocí durante una semana de aceleración en el Side Business School de Oxford mientras desarrollaba uno de los proyectos de impacto social y ambiental más importantes en los que he emprendido: ICH - Cambiando la Visión del Mundo.

Esta herramienta sigue la metodología visual y creativa de los canvas (lienzos) que ya conocemos en otras herramientas para la ideación y creación de nuevos proyectos

Aquí te comparto una guía de preguntas y puntos clave que puedes utilizar para saber como llenar este canvas

Invierte el tiempo y los recursos necesarios para dedicar al menos 1 año en investigación a profundidad de este problema. Solo entonces te recomiendo comenzar a desarrollar algunas posibles soluciones que serán modeladas bajo diferentes herramientas al mundo tradicional de los negocios.

LOS ESFUERZOS INDIVIDUALES DEL IMPACTO

Uno de los grandes errores que hemos cometido para saber el impacto que puede tener nuestro proyecto es medirlo bajo los mismos principios que se utilizan en la escuela tradicional de negocios. Las escuelas de negocios, las plataformas de fondeo y los concursos que incentivan el emprendimiento social buscan una métrica común en la valuación de negocios: la escalabilidad. En este modelo, los negocios compiten por clientes y recursos limitados y nadie busca ser el número dos en la medida del éxito. Sin embargo, la escalabilidad en proyectos de impacto social y ambiental no significa el tamaño que adquirirá la empresa sino en la capacidad que tenemos para interconectar a los diferentes agentes involucrados para poder hacer frente al problema:

Los problemas sociales que enfrentamos son parte de un sistema fallido más complejo de lo que pensamos, donde ni la sociedad, ni las empresas, ni el gobierno hacen algo, son sistemas en donde el común denominador es la indiferencia por parte de quienes podrían impulsar un cambio para generar algo al respecto. Razón por la cuál es técnicamente imposible que una sola persona pueda resolverlo sin generar una reacción en cadena.

Los verdaderos changemakers son líderes dispuestos a conectar, a construir, a colaborar con todos los involucrados; gobierno, empresas, ONG´s, emprendedores y la misma sociedad civil. Ésta es la única manera de generar un impacto positivo ilimitado. Los verdaderos changemakers deberán catalizar un cambio en todo el sistema.

DEBEMOS SUMARNOS PARA CREAR UN IMPACTO COLECTIVO, HOY ES UN BUEN MOMENTO PARA TRASCENDER FRONTERAS Y COMENZAR A CONSTRUIR ECOSISTEMAS QUE CAMBIEN LA HISTORIA DE MILLONES DE PERSONAS Y QUE CONTRIBUYAN POSITIVAMENTE A NUESTRO ENTORNO.


Si te gustó esta historia regálame muchos aplausos y compártela con tus amigos. Te recuerdo que durante toda la semana, estaré hablando de este tema a través de mis redes sociales @eduardocamon (Instagram, Facebook, Medium, Linkedin, YouTube, Snapchat y Twitter) en las que te compartiré tips y algunas frases que espero te ayuden a hacer un cambio en tu vida como lo ha sido en la mía, cruzaré algunas ideas con expertos en el tema e invitaré a mis seguidores a que nos platiquen que han hecho al respecto.

¡Saludos queridos empresarios, y como siempre, no olviden hacer de esta semana una experiencia épica en sus vidas!