Casi al final de todo

Iniciaré esta historia como seguramente he intentado iniciar muchas otras, tratando de contar algo de la mejor manera posible y al final perder el foco de lo que quería contar originalmente.


A lo largo de todo este proceso de cambio tan largo, me han sucedido muchísimas cosas de las que he aprendido algo, aunque en ocasiones ha sido un proceso bastante molesto y difícil, también hubo momentos muy gratos. Cada día que pasaba siempre había algo que aprender, eso siempre fue una constante. Había ocasiones en las que parecía preferible darse por vencido, dejar de estar esforzándose por algo que no tenía la certidumbre que iba a suceder. Pero en todas esas veces, de manera casi instantánea, recobraba el ánimo y seguía avanzando por alguna extraña razón.

Algo que me sigue sucediendo es preguntarme si Ella es la persona indicada para mí y si siente algo por mí. Mi cabeza siempre se pregunta lo mismo, aunque cada vez con menos fuerza y preocupación. Pero después de un tiempo me he cansado de pensar, me he desgastado mucho que creo que ya no puedo más, parece que llegué a mi límite. Llegué a mi límite de pensar, de imaginar, a mi límite de estar sometiendo muchas cosas de mi carácter y forma de ser, para que al final no reciba nada a cambio mas que el puro gusto de haber logrado un cambio en mí.

Puedo asegurar que me he esforzado mucho para no salirme de control, he dado mucho con tal de poder estar con ella de la mejor manera posible. No pido mucho de ella, solo un poco de atención si es que de verdad le importo y un poco de cariño si es que de verdad me quiere; ni siquiera pido que me ame, no pido que entregue todo su amor o que cambie su vida solo por mí, tan solo quiero ser parte de ella e involucrarme en las cosas que le gustan y ser partícipe de su día a día.


Ahora me encuentro en un punto en el que tengo que tomar una decisión: seguir adelante intentando o dejar todo por la paz. El darse por vencido suena cada vez mejor: me estresaría y desgastaría menos, aunque eliminaría la pequeña posibilidad de por fin poder ser feliz con alguien después de muchísimos años de espera. Es difícil saber qué decisión tomar, ninguna es garantía de nada, pero en cualquiera hay algo qué perder.

Algo de lo que estoy seguro que he hecho bien es dejar las cosas a Dios y preguntar: ¿qué es lo que quieres que aprenda de esto? o ¿qué quieres que haga?.


Al final de todo creo que tomaré una decisión intermedia: Seguiré hablándole como una buena amiga pero sin involucrar mi corazón y sentimientos. Después de todo tengo que poner en práctica un poco de la madurez de la que se nos ha hablado. Y aunque duela y sienta que ya no tengo ganas y fuerza para nada, tengo que seguir.

Algún día podré estar con la mujer que más amaré y con mi hijas que he soñado toda mi vida. Algún día podré tenerlas en mi brazos.