Nadie es Profeta en su Propia Tierra

Estoy muy agradecido de la empresa que me empleó durante casi 4 años. Aprendí mucho, conocí gente fantástica, y forjé amistades que conservo hasta el día de hoy.
Si bien siempre consideraron mi opinión, cuando renuncié para iniciar mi práctica de consultoría y se convirtieron en mi primer Cliente, ocurrió algo muy curioso: Mis sugerencias y recomendaciones pasaron de ser una opinión más a ser “el camino a seguir”, la apuesta ganadora. Claro, si creyeron en mi como proveedor, es porque había confianza en lo que podía hacer por ellos (gran responsabilidad).
Pero además, cuando salí a buscar otros Clientes, ya tenía una referencia. No tenían que “hacer experimentos” conmigo, alguien ya se había atrevido. Y junto con eso, pude aprovechar toda la experiencia técnica y de negocios que había adquirido. A su vez, todas las cosas que aprendí con los nuevos Clientes, las pude aplicar en mi primer Cliente y los que se fueron incorporando luego.
Para lograr eso, tuve que salir de mi entorno. Conocer nuevas personas, nuevos negocios, en otros rubros, con otras culturas. Tuve que aprender de ellos, pero todo lo que venía conmigo también fue un aporte para ellos. Todo lleno de tropiezos y errores, pero siempre creciendo. Así fue como llegué ¡Hasta África!
Cuando se trata de emprendimientos, a muchos nos pasa lo mismo que me ocurrió a mi antes de lanzarme. Pensamos en nuestra pequeña “aldea”, sin darnos cuenta que está todo el mundo disponible, abierto a lo que podamos contribuir. No tenemos en cuenta que nuestra cultura puede aportar algo novedoso para otras latitudes. Y tampoco consideramos que exponerse a otras visiones y experiencias enriquecerá nuestras ideas y nos permitirá ser más efectivos. Qué es difícil y da vértigo ¡Claro! Pero que es posible, es posible. Y más que eso, es necesario.
¿Qué te parece si la idea que tienes te la imaginas desplegada en toda Latinoamérica? ¿O en Asia? ¿O en África? O por último, en un país vecino. Porque ya se dijo hace mucho tiempo: Nadie es profeta en su propia tierra.