De cuando no me preguntaron: ¿eres o no eres pro-choice?


“Pro-Choice not pro-abortion”; es imporante comprender qué piensa la otra parte y respetar diferentes puntos de vista.

Siempre que leo la pregunta “¿eres o no eres pro-choice?” y las consecuentes opiniones sobre el tema, no puedo evitar hacerme la pregunta e intentar contestarla de la “mejor manera”. Dígase, encontrar el balance adecuado entre lo moral, las libertades sociales y objetivismo.

Es un tema muy delicado y siento que inclusive puede resultar como un verdadero campo minado… sobretodo si eres hombre. Sin embargo creo que todos deberíamos tener una opinión porque es un tema que nos afecta a todos como sociedad.

Antes de seguir: por “pro-choice” me refiero a ser o no ser “pro-elección” en el tema del aborto.

De manera sencilla puedo decir que, si, si soy pro-elección. Cada quién tiene derecho a elegir cómo gestionar su cuerpo. Sin embargo quiero elaborar mi opinión con el siguiente comentario: creo que todos tenemos derecho a elegir qué hacer con nuestro cuerpo pero por ser seres humanos, animales que son capaces de razonar, tenemos no sólo derecho sino también el deber de decidir qué hacer con nuestros cuerpos.

Simplemente creo que tenemos el deber de no ponernos en la situación de enfrentar la pregunta del aborto. No digo que la sociedad debe esperar al matrimonio para tener relaciones sexuales, sino que deberíamos pensar antes involucrarnos con personas que no conocemos bien, pero si queremos visitar el ámbito casual del sexo, lo hagamos acudiendo a alguno de los varios métodos anticonceptivos que existen.

Cuando dije “tenemos el deber de no ponernos en la situación de enfrentar la pregunta del aborto” quería dejar claro que incluyo que embarazos producto de violaciones es algo que también deberíamos luchar por eliminar porque es la forma mas retorcida de machismo y dominación.

Creo que este tema se vuelve complicado porque muchas mujeres y feministas sienten que les están dictaminando qué hacer con sus cuerpos y de manera inevitablemente, se vuelve otro tema de género.

Siento que no debería ser un problema de género porque todos podemos tomar decisiones inteligentes para evitar ponernos a nosotros y nuestras parejas en esta situación.

Pensar mucho puede privarte de vivir y disfrutar tu vida, pero creo que al menos un poco de pensar es necesario en nuestras vidas porque tenemos el privilegio y maldición de pensar y no hay que desperdiciarlo, ya que las facultades que nos permiten tomar decisiones son las mas mismas que nos hacen valorar que nuestras decisiones tienen consecuencias que nos afectan personal y colectivamente como sociedad.