De cuando no puedes hacer marchar para atrás tu reloj


Imagen adaptada del póster de Back To The Future


Hijos, les voy a contar una historia increíble. Es la historia de cómo conocí a su madre…

El año era 2005. Estaba en la universidad estudiando 2º año de ingeniería. Salí de un colegio católico donde tuve por compañeros únicamente a hombres. Nunca desarrollé la básica habilidad de socializar con mujeres y mucho menos acercarme y preguntarles qué pensaban del clima.

Era un joven adulto, en mis 20s, y estaba ansioso por participar en la sociedad de las mujeres. Y había descansado mi mirada en un chica. Era la chica mas bella que había visto. Parecía salido de una película vieja, cuando el marinero ve a una chica al otro extremo de la pista de baile, voltea a su amigo y exclama “¿Vez a esa niña? ¡Un día voy a casarme con ella!”

Siempre he sido un tipo complicado. Sobre-pensando hasta el mínimo aspecto de cada situación, decisión y su resultado, todo resultado, positivo y negativo; como buen neurótico y anti-social, enfocándome en lo negativo. Mi falta de experiencia y timidez jugaban en mi contra. No había forma de que conociera a esa chica que había capturado mi atención por meses.

Un día mientras hablaba conmigo mismo, enojado, despotriqué maldiciendo mi suerte, “soy un genuino perdedor… quisiera una oportunidad con ella… DARÍA CUALQUIER COSA PARA TENER UNA OPORTUNIDAD DE HABLARLE”. Luego surgió una tercera voz que dijo en un tono diabólico y maquiavélico, “¿¡Esto es en serio!? ¿Qué estarías dispuesto a darme?”… Y luego caí en la cuenta que tengo varias voces en la cabeza y que esta era una mas.

Pero la pregunta era válida. ¿Qué darías para tener lo que más deseas? Y más importante ¿Con quién realizarías ese intercambio?

Las respuestas son sencillas: lo que puedes dar es NADA y realmente se lo puedes dar a NADIE.

Muchas veces no hacemos las cosas porque tenemos miedo, inseguridad del resultado. No queremos ser rechazados ni fracasar. Queremos tener controladas todas las variables antes de tomar una decisión para tener certeza de lo que va a pasar.

Pero como me dijo una vez un amigo:

“Sólo NO intentando algo tenemos la certeza del resultado de una situación; si no lo intentas, tienes 100% de probabilidad de fracasar.”

No existe peor sentimiento, creo, que el arrepentimiento. Vivir y quedarse con la duda del “Qué hubiera pasado…”. Y esto aplica a múltiples facetas de la vida, no únicamente a hablarle a chicas. Solo tenemos una vida y hay que atrevernos a intentar las cosas aunque sea una o dos veces. Aún cuando exista buena probabilidad de fallar.

Esa semana revaloré el concepto de no tener miedo de las cosas que no puedes controlar… Confiar mas en mi mismo y simplemente hacer algo que nunca hice en mi adolescencia: enfocarme en el lado favorable de una situación antes de intentar hacer algo.

Y esta, niños, es la verdadera historia de cómo conocí a la mujer con la que hablé en varias ocasiones, con quien las cosas nunca pasaron porque no hubo química y por la cual nombré a mi primer guitarra acústica Gaby. Calma, como les dije la historia de cómo conocí a su madre era una LARGA historia…