Regreso ...
Algunas personas dicen que tal vez regresar al lugar de origen ayuda a cerrar ciclos.
Petunia y yo regresamos a casa.
No en las mejores condiciones:
La abuela materna necesita cuidados especiales. La acompañé y cuidé por casi dos años, sin embargo ella empeoró, la convivencia era cada vez más difícil, a veces ya no nos entendíamos; por eso, por cansancio y por no dañar nuestra relación para los pocos años que le quedan de vida, decidí salir de su casa y regresar con mis padres.
Si, sé que en mis casi treinta años debería tener un trabajo más o menos bien pagado y estar rentando sola o con alguien; o más debería estar casada con mi pareja de más de once años, sin embargo, por diversas circunstancias, no ha sido de ese modo porque en muchas ocasiones no hay que tomar pasos apresurados o decisiones que al calor del momento pueden parecen las más adecuadas.
En fin, regrese a casa, Petunia huele todo y no se ha querido separar de mí. En algún momento de finales de abril, con lágrimas en los ojos aún sin saber qué enfermedad tenía le jure que sí se componía la sacaría de la casa de la abuela y no le cumplí, sin embargo sus riñones no se pagan solos y por ende no quedó más que ahorrar mucho más y posponer el rentar algo sola. Creo que ella trata de retribuirme cada vez que me ronronea en la barriga cuando me siento triste, gracias P.
Estamos aquí y se siente raro, durante los últimos años en casa de mis padres antes de irme con la abuela, el joven tlalpense y yo nos refugiamos en mi cuarto de todo y todos, aquí lloramos, reímos, nos abrazamos, nos consolamos: era nuestra burbuja, así que durante casi cuatro años no avanzamos en casi ninguno de nuestros proyectos personales. Aprendimos varias cosas y nos fortalecimos, aunque perdimos mucho, sobre todo el tiempo, y ese no lo regalan, lo sé. Ahora él está en la maestría, tiene beca porque es un mega ñoño.
Mi hermana menor tampoco está acá. Ella siempre fue más individual en sus decisiones, no ha importado lo que los demás digan, si ella dice que quiero azul, obtiene el azul. Si, tal vez con ayuda de mis padres, pero cada quién sabe cómo criar a sus retoños, ya no estoy para criticar su sobreprotección. Ella también salió de esta burbuja: se casó, consiguió un empleo y renta en un lugar 'nais'.
Obviamente con estos dos ejemplos, cuando recuerdo me siento demasiado nostálgica. Y a veces, secretamente me comparo. Sobre todo porque yo regrese, casi igual que cuando me fui, con veinte kilos de más, sin terminar una tesis, una Petunia enferma de los riñones y con un empleo a medias. Sólo me queda aprender y cerrar este ciclo de eterna tesista, hija de papas y de casi desempleada.
