Al maestro Juan Pedro con cariño

Yo no creo en las personas, creo en las estructuras. No me van los perfiles estrella ni el mesianismo, y no es cierto que para que algo funcione tengan que estar necesariamente involucrados los más capos. Nadie es imprescindible. Es como armar una selección: el ideal no es la conjunción de los mejores jugadores sino la mejor combinación posible de buenos jugadores.

Desconozco qué es lo que anda mal en educación, pero todo el mundo dice que estamos jodidos así que debe ser verdad. Tampoco conozco a Filgueira ni a Mir. Sí sé que ganaron notoriedad porque iban a liderar el famoso cambio de ADN de la educación, otro mas de los tantos eslóganes vacíos que dan vuelta el pelotudómetro y que nos quieren hacer pasar por alta política. Sé que están calificados de sobra para ocupar el lugar que ocupaban (aunque por cada persona calificada que sostenga algo te puedo citar a alguien igualmente calificado que sostenga lo contrario). Sé también que terminaron renunciando porque entendían que no estaban dadas las condiciones para dicho cambio, a pesar de que contaban con el apoyo del gobierno, la oposición, la prensa, las cámaras empresariales, la opinión pública y Talvi. No me puedo imaginar qué mejores condiciones esperaban tener o qué otro apoyo explícito necesitaban.

En cuanto asunto de debate público, esto último es materia opinable y si me preguntás parece darle la razón a Maria Julia cuando dice que estos tigres no estuvieron a la altura. La cuestión acá es que todo eso pasó a segundo plano porque MJ no tuvo mejor idea que ningunear al voleo a aquellos sin los cuales su cargo no tiene razón de ser (muy de los soberbios eso, desnaturalizar su propia función). No se puede tener un Ministro de Educación que utiliza la condición de educador en tu contra. No se puede mantener a un Ministro de Cultura que insulta públicamente a un (ex) subordinado. No se puede confiar en un ministro cuya estrategia de reclutamiento es ‘me lo recomendó mi hijo’. Demasiados ‘no se puede’ en un mismo párrafo, Marita. Game over.

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