Conducta antisocial , reparación y recuperación
La persona que ha sido dañada emocionalmente, o que siente que ha sido perjudicada , sea de manera objetiva o que lo perciba subjetivamente, requiere reparación emocional y moral para volver a sentirse bien, si no lo consigue o se deprime o se convierte en un “odiador” (o actitudes similares), esto lo veo de manera frecuente en antisociales, delincuentes , misóginos, machistas y violentos. La situación se atiza porque el odiador genera reacciones adversas en su entorno.
Lamentablemente, el castigo o el reproche nunca lograrán lo que únicamente consigue la reivindicación, que estas personas sienten que están cada vez más lejos de recibir porque de por medio se encuentra el daño que ya han ocasionado. No digo que no merezcan sanción sino que ésta debe ir acompañada de la comprensión de la herida inicial.
Por tanto, hay que repensar un término que es como un insulto en la sociedad: ser “resentido” ¿quién lo es? Pues alguien que se sintió perjudicado, maltratado, abandonado o humillado y no recibió reparación, al no hacerlo fácilmente se convertirá en agresor.
En estos dias recibí a una chica de apenas 20 años, consumidora de terokal, con dos hijos a cuestas, sin estudios, con el típico tatuaje en forma de lágrima debajo de su ojo, que ni siquiera respetaba su turno para la entrevista conjunta que se le hace con el abogado y la trabajadora social. Dificil inicio del diálogo pero entrando poco a poco en confianza…ya saben…a los 12 años se escapó de su casa y vivió 5 años en la calle porque no soportaba el castigo físico de su madre…se encuentra detenida por Hurto agravado…claro que es una “resentida” social ¿no sentirías lo mismo si tienes que escapar de los golpes de tu propia madre?
Pero para que ella avance, de entre todas las cosas que debemos hacer, es, como lo señalé, tratar de reivindicarla como niña maltratada, decirle que ella no merecía esos golpes, como tampoco merecía el agraviado quedarse sin su celular y su billetera, nadie puede decir de otro ser humano que “se merecía” el daño que ha sufrido, pero hay consecuencias y de eso nadie escapa.
Puse un ejemplo extremo, que es la delincuencia, pero si prestan atención cuidadosamente a personas de su entorno, verán que esos personajes antipáticos, malagradecidos, irritables y “odiadores” son, en realidad, más que seres esencialmente malvados, “resentidos” en busca de reparación, el problema es cómo, en dónde y con quién la encontrarán.