¿Cómo está tu red de contactos?

Tenemos que hacernos esta pregunta en distintos momentos de la vida. Sobretodo cuando cruzamos la más larga de todas: trabajando. Pareciera una pregunta que sobra, que da lo mismo, porque la respuesta siempre será que la red de contactos (network) está bien y no es necesaria hacer nada más con ella.

Pero ¿qué es una red de contactos? Quizás Linkedin y Facebook lo ilustran muy bien, son todas aquellas conexiones que tienen alguna relación con nosotros. La suma de ellas se convierte en una red, porque entre ellas también están conectadas. Por lo tanto te puedes encontrar con contactos cercanos como familia o amigos y otras más lejanas o débiles como ex compañeros de colegio, de universidad, ex vecinos, apoderados de colegio, etc.

Pareciera que cuando todo va bien en nuestra vida laboral, olvidamos por completo que tenemos la responsabilidad de cuidar y mantener la red. Pero si te despiden, renuncias o te quieres cambiar de trabajo, muchos se dan cuenta que a parte de los amigotes de siempre, las redes se debilitaron en el tiempo o achicaron y no tienen a quién acudir cuando necesitan algo. Y cuando ocurre esto, la experiencia trae resultados pobres. En otras palabras, a pesar de conocer gente, NO conoces a los que REALMENTE te pueden ayudar para lo que buscas.

¿Qué hago?

Primero, convencerse que la red de contactos es algo que vale la pena invertir tiempo, algo de lucas (tomarte un café, almorzar, dar un regalo) y energía. Y por tres grandes razones que he aprendido en mi vida:

  • En cada persona que conozco puedo aprender de ella. Y si aprendo crezco.
  • Porque desde mis posibilidades puedo ayudarle a alguien, en algo.
  • Porque si necesito ayuda en algún futuro, podré acudir al menos para pedir una opinión.

Por eso lo importante es tener claridad que juntarse y hacer crecer tu red es algo que debes hacer ya. No mañana, no el otro año, no cuando necesites algo, sino AHORA.

¿Cuál es el principal problema de todo esto? Es que nos da pereza. Nos da un profundo sopor juntarse con gente que ya no es parte de nuestras vidas. Ese amigo que conocimos en nuestro trabajo pasado ¿Qué será de él, dónde estará ahora? Pues bien, “ese amigo” y otros más son parte de tu red de contactos débiles, que es la base para conocer nuevas personas, ampliar los círculos. Insisto, juntándote con los mismos de siempre, verás las mismas caras y se reirán de las mismas cosas de siempre. Fácil, cómodo, pero no creces, ni inviertes en tu red.

Agarra tu celular. Revisa tu red de contactos. Elige a los que ves menos y sería interesante saber en qué andan. Llámalos, escríbeles, invítalos a un cafe. ¿La excusa? No te compliques, simplemente quieres saber en qué andan, quieres saludarlos y disfrutar conociendo sus historias de vida. No le des más de una hora, pero que sean 60 minutos de ESCUCHAR, déjate de hablar, cierra la boca. Escucha lo que hablan, haz relaciones, pásalo bien simplemente.

Y así. Esto no es un ejercicio aislado, es una forma de relacionarse con los demás, que dura toda la vida y que puede ser una gran inversión si lo hacemos bien. Nuestra red de contactos es un bonito jardín, pero no te olvides de regarlo, que se marchita rápidamente.


Cristián Parrao es Headhunter y Consejero Laboral de la industria del Mkt. Digital y Publicitario.

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