La ruta de la Cumbre de las Américas: ¿existe una crisis de los organismos intergubernamentales?

Por: Elaine Díaz

Expertos, redes de la sociedad civil regional y tanques pensantes debaten en Panamá el futuro de la región antes del comienzo de la Cumbre de las Américas. Representantes de la Cátedra del Caribe de la Universidad de La Habana, del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos y del proyecto independiente Cuba Posible se encuentran entre los panelistas.

El coloquio se propone analizar las transformaciones en curso en el entorno internacional y su impacto sobre el sistema hemisférico y la nueva arquitectura regional. Además, pretende generar insumos útiles para los gobiernos y organismos participantes en la VII Cumbre de las Américas.

Una nueva arquitectura regional

Una parte significativa del debate se concentró en la emergencia y consolidación de organismos intergubernamentales como la UNASUR, la CELAC, el ALBA y la Alianza del Pacífico, en un contexto donde la población de la región es favorable a la integración latinoamericana, pero no reconoce los bloques, organizaciones y proyectos existentes.

CELAC, a debate

La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) es un organismo intergubernamental de ámbito regional, que promueve la integración y desarrollo de los países latinoamericanos y caribeños. Fue creada en febrero de 2010 y quedó constituida oficialmente en diciembre de 2011 con 33 países miembros.

La CELAC pudiera catalogarse como la expresión máxima de una nueva etapa en América Latina. Es un mecanismo de mayor amplitud temática y geográfica, que enfrenta actualmente numerosos desafíos en cuanto a su capacidad de respuesta para los problemas de la región.- Antonio Romero, Universidad de La Habana, Cuba
Antonio Romero (Tomado de Juventud Rebelde)

Romero considera que uno de sus valores fundamentales radica en su capacidad de interlocución internacional. “La CELAC es reconocida por China, Rusia, India y la Unión Europea”, señala.

Sin embargo, Elsa Llenderrozas, investigadora en la Universidad de Buenos Aires, apuntó que existen “enormes problemas en la capacidad de la CELAC para actuar como una voz representativa de toda la región”.

Esta debilidad se refuerza en la firma de acuerdos con países como China, donde las negociaciones más importantes se han realizado a nivel bilateral con Venezuela, Nicaragua, Argentina, Brasil, entre otros, y no con el bloque regional, añadió Llenderrozas.

En 2014, China invirtió en la región 22.000 millones de dólares. Según el Instituto de Gobernanza Económica Global (GEGI, por sus siglas en inglés) de la Universidad de Boston, citado por BBC, China otorgó 102.000 millones de dólares en préstamos a América Latina entre 2005 y 2013.

Leer más: Las cinco principales inversiones de China en América Latina

Contrario a la postura de algunos países que abogan porque la CELAC suplante el rol de la Organización de Estados Americanos (OEA), Brasil se muestra en desacuerdo con esta perspectiva, señaló Regiane Bregan, de la Universidad Federal de São Paulo, Brasil.

“CELAC tiene un peso pequeño en Brasil si se compara con otros mecanismos como UNASUR y MERCOSUR, que son los núcleos duros de la integración entre los países de América del Sur”, añadió.

Los expertos reconocen que mientras mecanismos como UNASUR se han planteado una larga lista de proyectos de infraestructura y de defensa que se verán frenados por la desaceleración económica y la crisis política que enfrentan algunos países de la región, la CELAC se ha enfocado en líneas de trabajo de bajo costo en términos de recursos materiales.

El plan de acción de la CELAC en 2015 incluye entre sus tópicos esenciales la seguridad alimentaria, la erradicación del hambre y la pobreza, el impulso de la agricultura familiar, la educación, el diálogo entre culturas, la prevención y lucha contra la corrupción y las drogas, la promoción de la equidad e igualdad de la mujer, entre otros.

Países miembros de la CELAC (Imagen: Wikipedia)
La CELAC debería pasar de ser un espacio de concertación y comenzar a convertirse en una instancia de formulación de lineamientos comunes en algunas áreas.- Carlos Quenan, IHEAL, Universidad de la Sorbona, Paris III, Francia

ALBA: un esquema heterogéneo

La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) es “uno de los esquemas más heterogéneos existentes, teniendo en cuenta que se encuentra un país miembro, Ecuador, que no tiene moneda nacional ni autonomía en política monetaria; Nicaragua, que mantiene un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos y con la Unión Europea, y seis países de CARICOM”, apuntó Romero.

Países miembros del ALBA (Imagen tomada de Wikipedia)

Sin embargo, esta alianza también debe enfrentrar un escenario comercial y financiero regional muy adverso al que se le suma un escenario político doméstico complejo.

Actualmente, uno de los principales aportes del ALBA a los mecanismos existentes en la región es su emergencia como expresión de la crisis del espacio interamericano.

UNASUR: objetivos comunes para América del Sur

La Nación de Naciones Suramericanas (UNASUR) está formada por doce estados y “no pretende una política externa común sino que se constituye como un intento de superar las diferencias regionales de los países de América del Sur”, apuntó Bregan.

UNASUR es además un bloque que intenta pensar en objetivos comunes y mejorar las cuestiones de interdependencia, y responder a problemas que enfrenta la región como el narcotráfico y la desigualdad social y económica.- Regiane Bregan, Universidad Federal de São Paulo, Brasil.
Países miembros de UNASUR (Imagen tomada de Wikipedia)

En este bloque, Brasil intenta asumir un rol de liderazgo y desplazar la función de Estados Unidos en la región andina.

UNASUR además se propone preservar el carácter democrático de los países participantes. Al respecto, Llenderrozas señala que la mayoría de los países de la región se encuentran en un momento de crisis política o de pérdida de popularidad de sus gobiernos, lo que dinamita uno de los objetivos esenciales del organismo.

En este contexto, al cual de suma la caída de las tasas de crecimiento de las economías latinoamericanas, el estancamiento de las economías más grandes, y la desaceleración y freno de las iniciativas regionales que requieren de grandes recursos económicos y financieros, se postergan inevitablemente los recursos destinados a asuntos regionales.

La crisis política y el deterioro de la situación económica de Venezuela provoca el desarme de valores como democracia y derechos humanos (…) El capital político que había acumulado UNASUR se evapora frente al caso de Venezuela y pone a prueba la legitimidad de UNASUR frente a estos casos.- Elsa Llenderroza, Universidad de Buenos Aires, Argentina.

De manera general, los regionalismos siguen arrastrando problemas tales como la falta de avances concretos, la superposición, el intento de sostener iniciativas regionales sin los recursos económicos y financieros necesarios y la ausencia de un mapa claro de las opciones estratégicas que deben enfrentar estos bloques regionales.

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