«THE CHARACTERS», lo nuevo de Netflix en comedia

La premisa es clara: Netflix le da a ocho cómicos un capítulo de media hora cada uno para que hagan lo que quieran. «No hay límites creativos», la empresa solo los va a proveer con lo que necesiten.

La propuesta, anuncian desde la compañía, es algo totalmente distinto. El espectador emprende un viaje incierto episodio tras episodio por la cabeza de un cómico. Se adentra en su mundo de personajes, miserias, miedos y fortunas.

Okay, eso en los papeles. Y el resultado?

Presentar un personaje en televisión es difícil. Para el espectador entrar en código requiere ciertos minutos y, si es posible, serialización (semana tras semana, que ese personaje pueda salir al aire para que lo entendamos mejor). Los personajes se instalan. Ejemplo local: la primera aparición de Micky Vainilla no tuvo la misma repercusión que sus posteriores entradas en Peter Capusotto y sus videos (basta con chequear las views de YouTube)

Y eso es algo que le critico totalmente a The Characters. Apenas estás entendiendo de qué va tal personaje (paso previo y obvio a poder reirte), el cómico pasa a otro sketch, en afán de desplegar frenéticamente toda su galería en treinta minutos. Y es desgastante, un poco. Nunca se termina de tejer una historia ni siquiera. Es un desfile incesante de pelucas sobre la cabeza de una misma persona.

Hay algo más que falla: la mayoría de estos pibes hacen esos personajes en clubes de comedia. Tienen un público en vivo. Llevarlos a la tele es difícil. Los sketches están peligrosamente bien filmados. Si vas a ponerte una peluca y hacerte el irreverente, dejá que la producción de tu pieza te acompañe. No cuides tanto los planos. Qué son esas secuencias cinematográficas? No sos Orson Welles, sos un pibito con una rutina cómica. No lo dejes seco el sketch, musicalizalo al menos. Y no es que crea que para meter estos personajes haya que sí o sí tener risas grabadas. Pero Saturday Night Live descubrió que es algo necesario ya en la década del 70.

Tal vez la clave para aprovechar el espacioesté en dejar un poco de lado los personajes y maximizar la comedia de situación. Es lo que funciona. Pongo de ejemplo el episodio que más me gustó, el de Tim Robinson (ex actor de SNL, hoy guionista del programa). Lo tuvo en cuents y su capítulo explota con dos situaciones:

-salen al escenario los Pointer Brothers, un grupo cuyo objetivo es señalar sí o sí a todas las personas del auditorio, pero el lugar es grande, se cansan y se pelean entre ellos

-un tipo con problemas intestinales entra a un local de armas y el vendedor desconfía

En cambio, y perdón por la redundancia, en el resto de los capítulos vemos personajes a los que no les está sucediendo nada. Se presentan. Nos muestran quiénes son. Y eso es todo.

‘The Characters’ es, simplemente, una apuestita intrascendente de Netflix, que ya generó suficientes dividendos para poner al hombre en la luna. Es más caro que un especial de stand up, más barato que una serie. El hecho de que no haya una línea mínima de continuidad a través de los capítulos (no desde lo argumental, pero sí en la dirección, el guión) lo hace todo súper anárquico. Tal vez a Fernando Esteche le fascine The Characters, a mí no. Otro especial del género «comedia que no hace reir».

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