La importancia del agua para tener una buena infusión

“El fuego es el amigo, la tetera es el padre, y el agua es la madre del té” Lu Yu.
PH: Emecé Fotografía

Lu Yu es un conocido sabio del té por la mitología China. Fue encontrado a la orilla de un lago por monjes budistas y criado por ellos en los albores del té, cuando sucedía la exploración sobre las técnicas de conservación que luego dieron origen a los distintos tipos de té. Tardó 26 años en escribir su libro “Cha Jing” (o Ch’a Ching) .

Lu Yu ( 733) Dedico su vida a investigar y difundir los diferentes aspectos de la Camellia Sinensis.

Se dice que estaba en cierto evento relacionado al té y el anfitrión estaba muy entusiasmado de tener tal prestigiosa visita así que envió a sus sirvientes a recoger agua del río Yangtze. Lu Yu, al probarla, notó que era agua extraída del lado equivocado del río , a lo que le respondieron que ciertamente la mitad del agua era de la orilla. Lu Yu decía que el agua de los bordes era demasiado salada para hacer el té, la mejor agua era el agua de lluvia o la que se derrama de las estalactitas.

Lo cierto es que una taza de té o de cualquier otra planta, es 98% agua, y su calidad va a determinar la experiencia que tengas con la infusión.

1) Cada tipo de agua permite, en mayor o menor medida, la solubilidad de los compuestos activos, así las aguas neutras (PH 7) son las más adecuadas para hacer justicia sobre lo que tiene que ofrecernos el insumo.

2) No se debe hervir del todo el agua porque se rompen las moléculas de oxigeno con lo que se pierde la calidad.

3) Usar filtro de agua no es lo más recomendado, pero está menos tratado que muchas aguas, es relativamente neutra y casi libre de metales pesados.

4) Las aguas duras con alto nivel de carbonato de calcio, demasiado mineralizadas, con mucho sodio y demás componentes pueden interferir en el transporte de los diferentes compuestos.

5) El agua ozonificada tampoco es recomendada debido a que tiene un olor y textura acre que puede cambiar la percepción de lo que se toma.

6) Lo optimo es utilizar agua destilada, o agua blanda: éste es un proceso que se puede hacer en un laboratorio, pero sobre todo se encuentra en la naturaleza: es el agua dulce de las lluvias; lagos; ríos y glaciales. El agua destilada se caracteriza por tener poca o nula concentración de cloruro de sodio y baja cantidad de iones de calcio y magnesio.

Si queremos disfrutar de todo lo que tiene el insumo para ofrecernos, una de las primeras cosas que debemos saber elegir - aparte de una buena cosecha y una adecuada temperatura/tiempo de infusión- es el agua donde va a suceder la magia de nuestra infusión.

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