La concentración de audiencias en el Perú.

La libertad de expresión es un derecho fundamental que se declara en el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948. Esto nace con un fin, equilibrar el poder en una sociedad, lo cual permite a ésta discernir o discrepar sobre la toma de decisiones del gobierno de un país. Este derecho que representa la libre opinión y, por ende, la libertad de prensa puede solo ejercerse correctamente y con plenitud en estados democráticos.

En América Latina a pesar de contar con una mayoría de países democráticos ocurre un fenómeno: la concentración de medios. Para entender mejor el asunto es necesario definir qué es exactamente, de qué se trata y por qué se presenta. 
La concentración de medios es considerada un fenómeno o también llamada tendencia a la cual se están dirigiendo diversas empresas de comunicación en América Latina. Esto ocurre cuando una empresa o grupo económico abarca un considerable porcentaje de medios de comunicación sean impresos, televisivos o radiales. Una de las causas nace desde el alto nivel de centralización en los países de esta región. Entonces, ¿dónde radica el dilema? ¿puede este fenómeno traer consecuencias a una sociedad? Poseyendo los medios masivos una gran influencia en la formación de la identidad cultural de los habitantes de una sociedad, este suceso resulta ser de suma importancia. A demás, teniendo en cuenta que, el periodismo es considerado el cuarto poder de un Estado, una de cuyas funciones principales es transmitir información y fiscalizar actos de corrupción; sí, se afirma que este fenómeno o tendencia trae consigo diversas consecuencias. 
Desde el punto de vista de los medios es claro que poner a cargo a una sola empresa un gran porcentaje de medios de comunicación puede dar como resultado a la manipulación de contenidos mediáticos, influenciados por intereses políticos, económicos o personales. Asimismo, de esta forma también se limita las posibilidades de periodistas, ya que si estos discrepan con altos cargos les será difícil encontrar trabajo en distintos medios. Otra de las consecuencias es que minimiza las oportunidades de personas o asociaciones que quieran incorporarse al mercado. Desde el punto de vista de los lectores se agotan las opciones de fuentes periodísticas, iniciando así un periodo de restricción de información a las sociedades. 
Se puede concluir que la concentración de medios es negativa en todo aspecto; entre otras cosas se limita información, se crea un casi monopolio atentando a un libre mercado y existe un alto riesgo a caer en la manipulación de contenidos. Entonces, si estas consecuencias son tan graves ¿por qué se da? O, mejor dicho, porqué se permite y en base a qué sigue siendo una práctica normalizada en diversos países.

Ingresando al contexto peruano: En el Perú son 36 años consecutivos los que gozamos de una democracia, a pesar de esto, no hemos podido ejercer correctamente una libertad de expresión. Las pasantías de gobiernos militares que trajeron consigo la expropiación de medios de comunicación hasta gobiernos autoritarios que representaron la compra y la denigración de la prensa, fueron golpes que han dejado estragos que hasta el día de hoy nos acompañan.

Hasta el 2013 existieron tres grupos empresariales que abarcaron el mercado de medios masivos: El Grupo El Comercio, Grupo Epensa y Grupo La República. En primer plano tuvimos estas cifras en lectoría de diarios: Grupo El Comercio 56,36 %, Grupo Epensa 22,43 % y Grupo La República 12,24 %. Con esto podemos observar que el 91.03% de lectores consumían los productos ofrecidos por estos tres grupos empresariales. En el año 2013 El Grupo El Comercio compró 54% de las acciones del Grupo Epensa, así pasó a abarcar del 56,36% a cerca del 80% de lectores.

En el segundo párrafo del Art. 61 de la Constitución del 93 menciona: ‘’La prensa, la radio, la televisión y los demás medios de expresión y comunicación social; y, en general, las empresas, los bienes y servicios relacionados con la libertad de expresión y de comunicación, no pueden ser objeto de exclusividad, monopolio ni acaparamiento, directa ni indirectamente, por parte del Estado ni de particulares.’’ En base a esta ley, ¿es posible que una empresa abarque tal porcentaje? Legalmente, sí. Para empezar, en el Perú no existe una concentración de medios, sino hablamos de una concentración de audiencias. Tampoco existe un monopolio, teniendo en cuenta que solo en Lima en prensa escrita son 28 diarios que no pertenecen a ninguno de los grupos editoriales mencionados anteriormente. Por otra parte, El Grupo El Comercio defiende la fusión con Epensa basándose en el Art.58 que defiende la libre iniciativa privada, además de asegurar que este proceso solo se trata de una fusión industrial y comercial, más no de líneas editoriales. Es más, el grupo afirma que el porcentaje de lectores que abarquen terminará siendo regulado por el mismo mercado, según las leyes de la economía clásica: oferta y demanda.

En el anterior gobierno, el expresidente Ollanta Humala se pronunció ante esta situación, considerándola inaceptable. En una entrevista realizada en ATV+ al presidente Rafael Correa éste calificó que en el Perú no se daba un hecho de libertad de expresión sino de corrupción. Entonces, aquí inicia la disyuntiva entre un tecnicismo de legalidad y la moral misma. Pues legalmente esta ‘’concentración de audiencias’’, como lo denominó Marco Ghibellini en una de sus columnas, no infringe ley alguna, sin embargo, este singular suceso podría vulnerar uno de los principios éticos del periodismo, la independencia. Conocemos las causas, conocemos las posibles consecuencias. ¿Podríamos estar frente a una empresa periodística actual que tiene más de empresa que de periodismo?