Cambodia won’t forget.

Ubicación: Phnom Penh
Temperatura: 37 C

Septiembre 24.

Sovann nos acompañó a la carretera para tomar el camión hacia la ciudad. Para evitar el camino largo que esta lleno de hoyos, tomamos una lanchita que atraviesa un pequeño lago y te deja al lado del camino (30 min). Al llegar tuvimos que esperar al rededor de hora y media que pasara el camión, muchos pasaban pero no se paraban o solo decían «viene muy lleno». El calor estaba a todo lo que da y yo ya tenía un dolor de cabeza terrible para ese entonces, si que cuando llego el camión aproveche para recostarme y dormir un poco (fallé en el intento). El camión nos dejó como a 15 cuadras de nuesta guest house, si que tuvimos que caminar con todo el equipaje, pero al llegar caímos como piedras a la cama. Yo me sentía muy mal, tenía fiebre y escalofríos. Al día siguiente desperté con cuerpo cortado y seguía con fiebre, pero aun así salimos temprano a conocer el Museo Nacional de Camboya el cual yo la sufrí muchísimo, no podía mantenerme parada si que me acosté en una banca a descansar.

Algo que aprendí del museo que no sabía fue que durante la 2da Guerra Mundial, los Franceses obligaron a varios Camboyanos a unirse a sus tropas. Al rededor de 4,000 soldados Khmer atendieron a la guerra y casi todos murieron. Me sentía tan mal que estuve a punto de regresarme al cuarto a dormir, pero tome una medicina que me revivió y decidimos seguir hacia el palacio real, en donde vive el rey de Camboya.

Templo en el palacio real de Camboya. Phnom Penh

Esta compuesto por muchos templos pequeños y hermosisimos murales. Aquí pudimos ver la «Sliver Pagoda» en la cual los pisos son bloques de plata y en el centro se encuentra un Buddha de esmeralda precioso. Lamentablemente no se podían tomar fotos.

Mi foto ilegal de la Silver Pagoda. Phnom Penh

Regresamos caminando hacia nuestro hotel y antes de llegar paramos a conocer el Central Market, uno de los mercados mas bellos del mundo (en arquitectura).

Me sentía exhausta y tenía dolor de pies, pues caminamos 12 km durante el día. Me sentía mucho mejor, ya no tenía fiebre y descansar durante la noche me revivió.

La mañana siguiente caminamos a la embajada de Laos para sacar la visa, pero nos topamos con la sorpresa de que la visa tarda 48 horas en estar lista y no planeábamos quedarnos 48 hrs más en Phnom Penh, por lo que decidimos que será mejor sacarla al cruzar la frontera. Saliendo nos dirigimos al Russian Market, un mercado de artesanías muy lindo y barato en donde hicimos algunas compras. Al salir me tome en la calle un delicioso Te Verde Latte que me refresco muchísimo. Fuimos a un cafe internet para intentar quemar un CD con fotos para regalar a Sovann y su familia. Lamentablemente hubo un problema con los discos que traemos y no se pudieron quemar las fotos, ya intentaremos de nuevo más adelante.


Caminamos al Tuol Sleng Genocide Museum. Este fue un campo de concentración durante el genocidio Khemer Rouge, en donde el lider Khmer Pol Pot intentó deshacerse de la sociedad «intelectual» de Cambodia para crear una raza estandarizada y lograr el comunismo. Este horrorífico evento duró 4 años, terminó en 1979 y más de 2 millones de personas murieron (casi un cuarto de la población). Toul Sleng era una preparatoria que fue convertida en uno de los campos de exterminación más grandes del país, fueron matadas al rededor de 20,000 personas (No solo de Camboya, también Tailandeses, Vietnamitas, Australianos, Franceses, Americanos, Neozelandeses, Británicos y Árabes), salieron vivas solo 7 (conocimos a uno de los sobrevivientes a la salida del museo). Pudimos entrar a recorrer cada pasillo y salón en donde la gente fue torturada y matada de las maneras mas inhumanas que se pueden imaginar. En algunas celdas aún se pueden ver manchas de sangre en los pisos.

Pasillos en Tuol Sleng. Phnom Penh
Celdas De madera en Tuol Sleng. Phnom Penh

Pueden leer más sobre lo que fue la vida en Tuol Sleng aquí https://en.m.wikipedia.org/wiki/Tuol_Sleng_Genocide_Museum

Reja de púas para evitar que los prisioneros se suicidaran en Tuol Sleng. Phnom Penh

Visitar este museo fue una gran oportunidad para reflexionar sobre la vida, para reconocer lo afortunada que soy por no haber nacido en una realidad como esta y para aprender sobre este evento. Al final la mejor manera de evitar que vuelvan a ocurrir estas atrocidades es estando conscientes del enorme sufrimiento que estas ya han generado a la raza humana. Cambodia won’t forget es la frase grabada en el memorial para las víctimas de Tuol Sleng, pero debería ser cambiada a The human race won’t forget. La verdad me impresionó y desepcionó mucho no haber estudiado este evento en la escuela, ha sido uno de los genocidios más terribles y recientes (!!!) pero no se menciona ni una ves a los estudiantes (al menos en la educación Mexicana).

Después de un largo día (caminamos 9 km) regresamos a hacer maleta para Siem Reap, nos permitieron dejar algo de equipaje en la guest house si que aprovechamos para no cargar todo. La mañana siguiente, nos encontramos en un camión local camino a Siem Reap, un viaje con unos paisajes preciosos que duró 6 horas. Un amigo hace poco me dijo algo que me cambió la manera de ver el viaje, después de no tener internet por muchos días le dije «Estoy tan desconectada de la realidad por acá..» a lo que el contesto: «Yo creo que más bien estas conectada a la realidad», estoy conectada a la realidad, viviendo cosas increíblemente diferentes cada día y absorbiendo como una esponja con mi memoria la belleza de estos lugares.

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