Review de un 2019 no tan malo

Cuando comenzó el 2019 yo venía de un periodo no demasiado bueno. Dos años después de haber creado Ashler Design con Octavio y aún me seguía sintiendo bastante perdida, torpe y liándola parda (o lo que viene siendo en realidad: aprendiendo y adaptándome a algo totalmente nuevo para mí, pero aún no lo veía). En ese tiempo me sentí tan desubicada que pensé muy seriamente varias veces en abandonarlo todo y buscarme, no otro trabajo, sino otra profesión.

Por suerte a veces puedo ser un poco cabezona y cuando comenzó el año decidí hacer todos los cambios que fueran necesarios para intentar traer de vuelta el gusto por lo que hago. Este es un resumen de algunos de esos cambios por si a alguien le puede servir, pero sobre todo por ayudarme a hacer un poco de balance y analizar lo que ha funcionado y lo que aún queda por trabajar.

Da igual el lío que haya, pararse a organizar es fundamental

A veces la saturación de las mil cosas que hay que hacer cuando llevas tu empresa, o cuando empiezas en un curro nuevo, o cuando tratas de hacer cosas nuevas puede hacer que dejes atrás lo más importante.

En mi caso, pensé que solucionaría la saturación trabajando más y parando menos, así que me quité absolutamente de todo lo que consideraba que me robaba tiempo: redes sociales? no tengo tiempo; formación? no tengo tiempo; pensar en qué puedo hacer para mejorar mi organización? no tengo tiempo… 🤦‍♀️ Obviamente el tema no fue bien y lo que ocurrió es que me aislé, me quedé desactualizada (o yo sentí que lo hacía) y la impostora que hay en mí subió como la espuma.

Cuando por fin me di cuenta de que estaba haciendo la lela, me puse al día en métodos de productividad y organización y finalmente añadí a mi metodología de trabajo Bullet Journal y los pomodoros.

No voy a explicar cómo funcionan ya que hay mil tutoriales por ahí, pero para mí ambas cosas están suponiendo un antes y un después. Las tareas no se pierden en mi memoria de Dory, los objetivos mensuales están más claros, si tengo que incluir tareas y modificar algo no es a lo loco, y no pierdo tanto el foco… (por cierto la procrastinación muchas veces viene por estrés y ansiedad, ahí lo dejo). Y la parte más guay de este sistema es que llevo el bullet journal siempre en el móvil ya que me he hecho una plantilla de Notion donde lo gestiono todo. Por si alguien quiere echarle un ojo aquí os dejo el link a nuestra plantilla :)

Bullet journal template

La impostora se oye menos cuando estás aprendiendo algo nuevo

Después de un año y pico de dejar un poco de lado también todo lo relacionado con la autoformación, como no podía ser de otro modo el síndrome de la impostora subió por las nubes.

Para callarla un poco, en 2019, decidí que iba a volver a introducir rutina de formación, cosa que he conseguido de dos formas:

  1. Invirtiendo dinero en aquello que realmente quiero aprender. Internet está lleno de mil recursos gratuitos con los que puedes formarte, pero en mi caso prefiero priorizar el tiempo que empleo en ello y buscar cursos que me den lo principal ya bien organizadito. Si no, además, tiendo a caer en la parálisis por análisis. Lo primero que pillé para probar fue la suscripción a Smashing Magazine que por $5 que da acceso a webinars de gente muy top y toda su catálogo de libros entre otras cosas.
  2. Las mañanas son para estudiar. Lo de conocerse es el 90% de conseguir cosas y yo, amiguis, si he tenido un día de trabajo donde las cosas han saltado por los aires lo que menos quiero después es seguir delante del ordenador. Así que para evitar que esto pase, lo primero que intento hacer cuando me siento a trabajar por las mañanas es dedicar al menos media horita a formación.

Estas dos decisiones quizás sean de las que más contenta estoy este año, ya que gracias a todo lo nuevo que he aprendido hemos podido realizar algunos proyectos que han recibido reconocimientos muy bonitos y de los que estoy muy orgullosa, y eso también calla a la impostora, aunque sea un rato.

Calmar la vorágine de la mente

Hay veces que por mucho que trates de hacerlo bien, la mente va a lo suyo y se convierte en tu peor enemigo. Por suerte comencé a meditar hace un tiempo y este año he reafirmado el hábito dedicando 10 minutos a ello cada mañana antes de empezar con el día. Lo que me ha venido genial para:

  1. Dejar de machacarme por todas las cosas que hago mal. He (re)aprendido que lo que hago no me define, que los tropiezos no me definen. Y que cagarla es lo más normal del mundo sobre todo cuando te enfrentas a retos nuevos. Espero que en el futuro haya cada vez menos liadas y menores, pero si no, la meditación me ayuda a poner las cosas en perspectiva y salir del bucle destructivo. Si alguien no sabe por dónde empezar Headspace y Calm son geniales, la segunda opción más barata que la primera.
  2. Tener más paciencia cuando las cosas no salen según el plan. Porque planificarse es maravilloso y necesario, pero después está el REAL LIFE (TM) y claro, te levantas un día pensando que vas a hacer una web y terminas pegándote tortas con una firma mail porque a Outlook le sale de las narices saltarse un font-style inline !important because reasons y adiós día y hola retrasos.
  3. Querer matar menos a todo el mundo. Ya no deseo tanto la llegada del meteorito como antes, ahora si un día va mal lo acepto y mañana será otro y quizás mejor 😇

No tenerle miedo al miedo

La primera vez que me ofrecieron dar una charla hace unos años me asusté, muchísimo de hecho. Y dije que no. Pasé por la primera edición del Antievent y por supuesto también me quedé en las sombras (qué leches iba a aportar yo rodeada de tanto crack?). Y así he estado un tiempo. Este año me propuse no decir que no a algo sólo porque me diera miedo (que es lo más normal del mundo cuando te enfrentas a algo nuevo en realidad).

Con todo ello he tenido que taparme los ojos y tirar para delante en varios momentos este año:

  1. En el último Antievent, a punto estuve de dejar que el miedo ganase la batalla y no presentar nada.
  2. Cuando me ofrecieron dar una charla en el Frontfest, que es un eventazo con muchos asistentes, por qué iba a tener yo miedo? Eh, eh?
  3. Al echar el C4P para el WTM de Madrid y el T3chfest, porque ya puestos coge una carrerilla, no?
  4. ¡Al publicar esto! Nunca he tenido un blog y nunca he publicado nada antes.

Y no es que le haya perdido el miedo a estas cosas, es que prefiero, ahora que todo lo demás está más asentado (OJO, esto ha sido fundamental para mí, ganar confianza en otros temas para coger impulso), no quedarme bloqueada, y avanzar. A veces saldrá bien y otras no tanto, pero quedarme quieta me estaba pasando factura igualmente, así que: sigue nadando 🎵

Y así termina el 2019, un año en el que hemos tenido la suerte de contar con clientes muy buenos con los que hemos podido desarrollar proyectos muy bonitos que me han recordado por qué me dedico a lo que me dedico. Y si bien aún queda por mejorar, llego a 2020 sin la sensación de querer rendirme que traía los años anteriores y lanzada para intentar conseguir nuevos retos.

El año que viene por estas fechas espero poder deciros que:

  1. He conseguido medir mejor los tiempos que llevan las tareas y reducido las desviaciones
  2. Octavio y yo hemos lanzado EL proyecto más súper bonito del mundo al que le vamos a poner toda el alma
  3. Estoy incluso cansada de asistir a tantos eventos donde me he reencontrado con mucha gente a la que admiro y conocido a otras tantas
  4. Que el yoga ya es un hábito y me ha solucionado los problemones de espalda que estoy teniendo
  5. Y por qué no, que he avanzado un pasito más y que alguno de nuestros proyectos se ha llevado el Awwwards. ¡Trabajaremos para ello!

Y ya está, si has llegado hasta aquí, mil gracias, y espero que pases unas felices fiestas y en el 2020 tengas toda la energía para conseguir lo que te propongas.

PD. Si te has sentido identificada o identificado con algo de todo esto y quieres que conversemos sobre ello, en twitter me tenéis, los DM están abiertos → @lenatwitteada

UI design and frontend developer. Co-founder of Ashler Design studio.

UI design and frontend developer. Co-founder of Ashler Design studio.