“Pinto para encontrarme a mi mismo”

Una conversación con Pabli Stein, un joven artista de 29 años, que prefiere autodefinirse simplemente como pintor.

por Elena Tavelli

“Cuando estés abajo, llamame que no hay timbre”, me anticipa quien ahora exhibe “Color oculto”, su segunda muestra individual en Espacio ENSO.

El taller es un entrepiso ubicado en uno de los barrios mas selectos de la Ciudad de Buenos Aires. El Hotel Alvear y el Patio Bullrich son sus vecinos. En ese contexto, a las cinco de la tarde, Pabli Stein no podía ofrecerme otra cosa que no fuera un te. Masitas no hay, pero a cambio, me convida con caramelos de tutti-fruti.

El taller es amplio, pero las paredes no dan abasto para sostener las pinturas, apiladas una sobre otra. Los lienzos, a escala del tamaño promedio de las hojas de revistas, se elevan a los dos metros de altura, para reproducir modelos en pose. Mientras que algunas esperan a que Pabli les de los últimos retoques, otras ya están listas para salir a la pasarela.

En medio de ella, una columna alta y flaca como las mujeres que la rodean, tiene un papel protagónico en el taller. No viste marcas, sino listas. Son las fórmulas de color que Stein usa para memorizar cómo reproducir minuciosamente los colores de las imágenes publicitarias de las cuales él se apropia. Al fondo de ese extenso pasillo, en estantes, los frasquitos de vidrio que contienen las mezclas de color, llevan etiquetas que los identifican como “Rosa Prada” o “Azul Stein”.

Ya vamos a empezar. Pabli se acerca a su computadora y reinicia un set del DJ serbio Solomun, que aparentemente, venía escuchando antes de que yo llegara. La apoya sobre algo que más que un libro, parece la Biblia de Picasso, toma asiento y se disculpa: “Sin música no puedo hablar”.

Estamos rodeados de mujeres Pabli, ¿Por qué esa obsesión con la figura femenina?

La mujer es en realidad mi excusa para pintar.

¿Por qué es ella tu excusa y no un paisaje, un animal o un objeto, por ejemplo?

Es que me parece que lo mas bello que hay en este mundo son las mujeres. La tradición pictórica lo demuestra. Además, me interesa la mujer como una de las formas que tiene la cultura cuando intenta seducirnos.

Me imagino que por eso es que recurrís a las mujeres presentes en campañas publicitarias y editoriales de moda. ¿Qué significa para vos apropiarte de esas imágenes?

Es parte de mi proceso, trabajar con esas imágenes, seleccionarlas, ver si van a funcionar en un lienzo de tal formato y a partir de eso, convertirlas en otra cosa. Me interesa como el derroche de ese material, toda esa cadena por la que se pasa hasta que esa imagen salga impresa, con el fin de vender algo y como se desvanece. Porque a la siguiente temporada es otra imagen, otros colores, otra campaña, me interesa eso, pero tampoco sabría si es la razón por la cual trabajo con ese material.

Ya que mencionaste los colores, me intriga por qué razón buscás reproducir exactamente la paleta original de esas imágenes, cuando después todo ese esfuerzo queda tapado por subsiguientes capas de pintura.

Es que lo entiendo también como parte de mi proceso de trabajo, como una rutina, me ordena. Necesito racionalizar todo eso para después moverme sobre la tela de manera intuitiva.

¿Es por eso que te atrae la oscilación entre la figura y la abstracción?

Me interesa el punto entre la pérdida de consistencia. Esa falta de solidez que termina ganando solidez por otro lado, no se si lo estoy explicando bien. Me interesa el limite entre lo que se pierde, pero que a su vez se transforma en otra cosa y así sucesivamente. Me interesa esa perdida de algo, no se, es como un diagrama. ¿Rauschenberg fue el que borró a De Kooning?

Creo que si

Bueno, no es exactamente eso, pero estoy tratando de buscar el ejemplo para decirlo.

Sería algo así como que esas imágenes que vos usas, que son súper pensadas, editadas y perfectas, una vez que pasan a la tela, se borran?

Algo así. Bataille decía que “la poesía es creación por medio de la pérdida”. Él pone como mayor derroche posible a la poesía y después a la pintura.

Pero la pintura tiene bastante de poesía también.

Claro, te voy a leer algo. “la poesía revela el carácter material del lenguaje, el sinsentido del lenguaje subordinado a un ritmo, hace caer el velo de la instrumentalidad de las palabras. El valor que nosotros le damos a las cosas, no estaría en función de su utilidad, sino de su investidura simbólica, que lo hace ocasión de gasto”. Ese es un concepto increíble.

¿Osea que vos con tu pintura buscás dejar “caer el velo de la instrumentalidad” de esas imágenes de las que te apropias, que solo buscan vender? ¿Para eso las tapas?

Lo estoy pensando, son preguntas muy riesgosas, porque en un punto es como que si vos no lo decís, corres el riesgo de que otras personas decidan por vos por qué tapas. Pero la realidad es que lo que yo tapo, es para que la pintura hable. Sería muy difícil darle una razón.

Quizás la pregunta podría ampliarse a ¿Por qué tapamos?

Eso ya seria hablar de términos universales o individuales y psicológicos, seria querer entender cosas demasiado grandes para una persona. Por momentos, se le exige a los artistas jóvenes demasiadas respuestas para cosas tan grandes como hablar de la obra de cada uno, de la pintura en general. Igualmente, creo que si, son tiempos donde se tapa mucho. Se niega mucho.

Pabli, contame de tus razones para convertirte en artista

Autoproclamarse a uno artista. Para empezar, la palabra “artista” me parece muy grande, me supera. Prefiero definirme como pintor, que lo veo mas ligado al trabajo, al oficio, al insistir sobre un tema. Es mucho mas concreto y bajado a tierra.

Las razones para convertirme en pintor claramente no las se. Pinto porque mi ambición es pintar cada día mejor. Por momentos, siento que de verdad no hay otra opción. No puedo separar la pintura de mi vida diaria, desde muy chico miro todo traduciendo las cosas en pintura. Lo llevo conmigo, creo que esa podría llegar a ser una razón, el mirar pictóricamente como una manera de ver el mundo.

Además, siento que pintando es la mejor manera en la que puedo traducir mis emociones. Pinto para encontrarme a mi mismo. Para mi pintar es siempre un viaje interior. Todo el tiempo aparecen en las obras estados internos, momentos que atravieso y ciertos temas que trabajo para mejorar como persona. Digo, me ha pasado de trabajar con esto de tapar los rostros, de pintarlos y negarlos y después darme cuenta de que estaba trabajando conmigo mismo, con la resolución de ciertos temas a través de negar que estaban pasando.

¿Cuándo sentís que una obra tuya esta lista?

Por lo general necesito darle mucho tiempo a las pinturas para sentir que están terminadas, es una sensación muy interna, como un dialogo con la pintura realmente. Está terminada cuando ya no puedo conversar más con ella.

Por último, ¿un artista al que admires?

Picasso.

¿Por qué?

Por esa libertad que tenía para correr riesgo estético.

www.pablistein.com