Cómo leer un libro y entenderlo realmente — 7 estrategias infalibles.

Publicado originalmente en El Estante Literario (www.elestanteliterario.com)

Foto por Ben White en Unsplash

Todos hemos pasado por esto: agarramos un libro, empezamos a leerlo y, aunque está en español, nos parecere que está en chino o en otro idioma extraño porque no entendemos nada de lo que leemos.

O quizás entendemos el libro y la historia, pero no logramos captar el significado total del texto, las ideas del autor ni el valor de la obra.

Hay ciertas obras que requieren más cuidado y atención en la lectura que otras, pero para realmente entender cualquier libro he aprendido varias claves y trucos que pueden ayudarte a leer mejor y a dominar el tema de un libro para hablar como un experto sobre él.

Estos son mis consejos para leer un libro y comprenderlo. Sigue todos los pasos y ponlos en práctica que, además, te ayudarán a leer más rápido y mejor.

1 — Ponte cómodo

Photo por iam Se7en en Unsplash

Lo primero para entender un libro es, sin duda, encontrar un lugar apto para leerlo.

Hay libros sencillos y cortos que puedes leer en el metro, o mientras esperas en una fila, pero hay otros más complejos que requieren atención y cuidado al leer.

Por eso, cuando leas estos libros, ten siempre en cuenta los siguientes aspectos para que tu lectura sea más eficaz y productiva.

  • Siéntate cómodo: busca una silla o sofá en el que te sientas cómodo, que te permita tener una buena postura y no te invite a irte deslizando len…ta…men…te has…ta…¡Quedarte dormido!
  • Iluminación: una vez tengas la silla cómoda para leer, asegúrate de que el lugar esté bien iluminado. Una mala iluminación a la hora de leer puede causarte fatiga, lo que llevará fácilmente a que no entiendas, o incluso puede causarte daños visuales. ¡Así que pon mucho cuidado con la iluminación!.
  • Silencio: por último, el silencio es clave para la concentración. Busca un lugar tranquilo, sin mucha distracción y sin mucho ruido donde puedas enfrascarte fácilmente en la lectura. Si estás en tu casa enciérrate, o ve a lugares como bibliotecas, o incluso iglesias, donde es realmente cómodo leer.

2 — Junta las piezas

Si algo le aprendí a mi profesor de español del colegio fue esto: contextualízate e investiga. Esto incluía buscar la biografía del autor, información de la obra (de esto hablaré después) y toda palabra desconocida.

Uno de los mayores beneficios de la lectura es que nos amplía el vocabulario, pero esto no será posible de lograr si no buscas las palabras que no entiendes.

Tener a la mano un diccionario, o mejor, tu teléfono con la aplicación del DLE y Google o Wikipedia es la mejor herramienta que puedas tener. Eso sí, ¡que no se te vaya el dedo al ícono de Facebook o Instagram!

Otra fuente de información que no puedes pasar por alto es el libro mismo: los pie de página, prólogos y epílogos que incluyen algunas ediciones son nuestros grandes aliados a la hora de entender una lectura.

Yo no habría podido nunca leer El Quijote si no hubiera sido por los cientos de pies de página que tiene la edición de Alfaguara. Parece un ciempiés más que un libro (?).

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3 — Relee

Dos, tres, cinco veces. Releer las veces necesarias todos esos fragmentos o párrafos que no entiendas. De nada vale terminar un libro como una nube oscura e indescifrable.

Si no cogiste la idea de un párrafo, vuelve y léelo, quizás fue solo descuido o incluso mala entonación o lectura. Martilla fuerte ese mármol hasta que le des forma. Habrás abierto un nuevo portal de conocimiento y entendimiento si no te dejas vencer.

Tip: lee en voz alta los fragmentos que no entiendas, esto ayuda enormemente a entender ¡como por arte de magia!.

4 — “Deja descansar el texto”

Foto por The Creative Exchange en Unsplash

Continuando con el punto anterior, puede que después de leer varias veces un fragmento, de haberlo desarmado mil veces y leído en voz alta, aún no entiendas qué quiere decir el autor allí.

Por eso, en este punto es recomendable descansar un poco de la lectura, ir a hacer una actividad que te disperse un poco y volver a la lectura con la mente fresca.

Los traductores suelen llamar a este proceso “dejar descansar el texto” y es un truco que realmente funciona. Después de un descanso nuestro cerebro se reacomoda y entiende más fácilmente todo aquello que nos dio dificultad procesar antes.

5 — Contextualiza la lectura

Este fue quizás, como dije antes, uno de los consejos más importantes de mi profesor de español en el colegio: contextualiza el texto.

Saber en quién escribió el libro, en qué lugar del mundo, en qué época o momento histórico, te va ayudar a enriquecer mucho más el escenario del libro que lees y te dará luces sobre referencias, personajes y lugares que aparezcan en la obra.

Saber por ejemplo quién fue Napoleón, el general Kutúzov o el zar Alejandro I de Rusia, te contextualizará enormemente para entender Guerra y paz de Lev Tólstoi.

Conocer un poco de la biografía del autor, sus estudios, su niñez y experiencias que lo hayan marcado, te puede ayudar también a entender una obra y a descifrar el significado de un texto.

Así, conocer la Revolución Industrial, la Inglaterra Victoriana y un poco de la niñez de Dickens te hará entender por qué sus personajes niños sufren tanto con las injusticias y maltratos que sufren, porque, precisamente, Charles Dickens las sufrió en su niñez cuando tuvo que mantener a él y a su familia con trabajos pesados.

6 — Señala, comenta, resumen

Foto de Aaron Burden en Unsplash

La discusión entre si rayar los libros o no jamás va a terminar (ni siquiera yo puedo ponerme de acuerdo conmigo mismo), pero lo que sí es indiscutible es que la lectura debe de ser un acto activo, no pasivo.

Lee debe ser un acto activo, no pasivo.

Al leer un libro hay que confrontarlo, pelearse con él, preguntarle y señalarlo todo el tiempo. Ya sea con lápiz, lapicero, banderines marcapáginas o en una hoja aparte, es importante anotar los fragmentos que te gustaron, que te enseñaron cosas y, en general, todo lo que no quieras dejar pasar de un libro para poder encontrarlo después fácilmente.

Esto te ayudará a tener una visión más clara del libro, a recordar las ideas principales y a seleccionar todo aquello que te pareció importante del libro. Cada lector tiene una lectura diferente de un texto, así que no hay forma de hacerlo bien o mal. Solo hazlo y descubre cómo esto te ayudará a leer mejor y a entender más tus lecturas.

7 — Lee comentarios y reseñas

Foto de 2Photo Pots en Unsplash

Esta es muy importante, pero tiene varios puntos qué aclarar.

Como dije en el punto anterior, cada lector hace una lectura única de un texto y si bien unas son más completas y advertidas que otras, ninguna está del todo mal.

Leer reseñas y comentarios de libros en periódicos, blogs, canales de Youtube y más, te ayuda mucho a entender desde muchos puntos de vista el libro que has leído, y te ayuda a ver también cosas que quizás tú no viste, pero es importante ser crítico a la hora de hacerlo.

Mi consejo es siempre hacerse primero una idea propia de la lectura, reflexionar y anotar las ideas que nos generó un texto y, ahí sí, ir a buscar reseñas y estudios sobre el libro.

Esto te ayudará a desarrollar tu propia capacidad de reflexión, a forjarte tus propias ideas y a saberlas confrontar con las que veas en las lecturas de otros. Una vez ahí ya puedes desechar tus ideas, modificarlas o enriquecerlas.

Leer se trata de eso: enriquecer nuestra experiencia de vida y diversificar nuestros puntos de vista.

¡Ahora ve y acaba con ese maldito libro que no te has podido terminar nunca!

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Gracias y, como siempre…

¡Buena lectura!