32 años después, la misma tragedia

El 19 de septiembre de 1985 se registró un sismo de 8.1 grados que devastó a la capital del país, tres décadas después, el mismo día, otro temblor cimbró a la ciudad

Por Oscar Santillán

El Topo Azteca, Carlos Méndez descansa tras un día de rescate en el colegio Enrique Rébsamen. | Foto: Oscar Santillán.

Si a Cándido Martínez le hubieran dicho que 32 años después del terremoto de 1985 otro temblor cimbraría a la Ciudad de México, él no lo habría creído; pero ocurrió.

Y así como en el 85 –año en el que inició como Topo Azteca – Cándido rescató el cuerpo de un niño del colegio Enrique Rébsamen y en ese momento le llegó un recuerdo.

“Entre los escombros vimos, otro compañero y yo, un cuerpo. Y de repente vi al niño y como mi esposa cuida a un niñito, se me vino el pensamiento: ay wey, si fuera él; la mente se dispara”, agrega.

Martínez le vio su pelo revuelto por el polvo, sus tenis, pero decidió no verle el rostro por respeto y para que el recuerdo no lo atormente con los años.

“Cuando lo sacamos, luego luego le pusieron una sábana. Era un niño como de 10 años”, señala.

Hasta el 23 de septiembre, de acuerdo con información de la Marina, 25 personas fallecieron en la escuela –19 menores y seis adultos – , mientras que han sido rescatadas 11 y se mantiene la búsqueda de una persona que laboraba en el área de intendencia de la institución educativa.

Un testigo más de la desesperación

Jenifer Peralta aún no nacía en 1985, pero este 19 de septiembre de 2017 pudo ver la desesperación de las madres que corrieron al colegio Rébsamen para buscar a sus hijos entre los escombros.

“Fuimos a apoyar y vimos a algunos niños que sacaron de la escuela. Y luego llevamos pan y agua; lo que pudimos ayudar, fue muy impactante ”, cuenta.

Recuerda que los vecinos, junto a las madres y padres de los infantes, iniciaron las labores de rescate y eso, resalta, fue más impresionante que el miedo que sintieron tras el temblor del pasado martes.

Por eso junto a dos de sus compañeras de trabajo, preparó sandwiches y agua de jamaica para los voluntarios que acudieron a ayudar a los niños del colegio Enrique Rébsamen.

“Yo nací en 1995, sin embargo es increíble cómo pasó en la misma fecha, pero 32 años después”.

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