Reseñas (¿cuál es la relación de la contabilidad con la realidad?)

UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA
Facultad de Ciencias Económicas
Paula Andrea Rodriguez Avila 25211632
Laura Daniela Sanchez Castillo 25201629
Dayana Catalina Velásquez Quiroga 25211647
Una ontología del espacio social
por Dr. Omar A. Barriga y Mg. Guillermo Henríquez

En este texto los autores pretenden presentar una propuesta ontológica que busca definir la naturaleza de la realidad social en función al sujeto y de su subjetividad. El punto de partida es el explicar cómo los autores conciben el mundo, centrándose en los aspectos sociales. El ser humano es básicamente una cosa pensante (res cogitans), capaz de procesar sensaciones, organizarlas y relacionarlas con hechos pasados, y conservarlas para eventos futuros. A esta cosa pensante se le conoce como sujeto, y a las capacidades y registros, que constituyen al sujeto, se le denomina subjetividad; gracias a ésta se llega a percatarse de la existencia de cosas corporales externas de “sí mismo” (res extensa). La subjetividad está necesariamente ligada a un cuerpo físico lo que haría lógico suponer que un cuerpo físico similar al nuestro también debe estar unido a una subjetividad. Pero cabe aclarar que la subjetividad es de una naturaleza diferente a la de las cosas físicas.

Los autores para comprender cómo podría ser un “universo social” realizan una analogía entre éste y los conceptos del mundo físico. Partiendo de que las subjetividades en el universo social serían lo que “la materia” en el universo físico, en otras palabras es decir que el universo social se constituye por las subjetividades. Ahora bien, la forma en que la materia está organizada y la manera como interactúa en el mundo físico se conoce como energía, su semejanza en el universo social se relacionaría en cómo se organizan las subjetividades y el poder definir el espacio social que las contiene, para lograr este cometido se genera un sistema de referencia que consiste en tratar de comprender el grado en que ellas comparten los elementos de procesar, organizar, relacionar y guardar experiencias. Entre más similares sean en cuanto a cómo conciben un fenómeno, más cercanas se vuelven esas dos subjetividades dentro del espacio social.

La subjetividad compartida lo que hace es vincular dos o más sujetos (o res cogitans), a través de aquello físico externo a ellos (o res extensa), ocasionando que ya no se vean como “cosas“ diferentes e independientes sino como una interacción de factores en común generando así una res sociales. Un fenómeno social es en esencia el hecho sobre el cual diferentes subjetividades comparten ciertos aspectos, no siendo el grado del compartir lo que lo hace social, sino el simple hecho de compartirlo que puede darse por algún cruce de un fenómeno físico externo o alguna habilidad cognitiva inherente y no solo meramente por comunicación entre los sujetos. La distribución de todas las subjetividades le da al espacio social su “forma” de acuerdo al grado de subjetividad compartida entre cada díada (grupos sociales compuestos por dos personas).

Al generarse algún tipo de reconocimiento compartido sobre una idea, emoción u objeto físico entre dos o más subjetividades, se vuelve en objeto social: el objeto fundamental de estudio de las ciencias sociales. La “unidad de medida” básica para lo que es compartido entre dos subjetividades sólo puede ser esa misma subjetividad compartida, la cantidad de esta puede ser independiente de la conciencia que ambas partes tenga de ella, lo que implicaría que toda evaluación realizada con respecto al grado de subjetividad compartida entre dos personas depende del observador. Como cada díada tiene dos evaluaciones distintas del grado en que es subjetividad compartida (una para cada uno), entonces el número de dimensiones distintas en un sistema de N subjetividades puede tener un valor máximo de N(N-1).

De este modo se reconoce que la investigación de las ciencias sociales busca observar, a través de las subjetividades compartidas que poseen otras personas, cómo se organiza el universo social en determinadas dimensiones en regiones específicas del espacio, siendo las regiones del espacio social suposiciones ontológicas y las dimensiones necesarias para explorarlas como opción epistemológica.

En el momento en que un investigador está definiendo su objeto de estudio tiene su propia forma de asumirlo, pero busca compartir en la subjetividad de otras personas sobre éste. Se consideraría que para mantener la mente abierta al momento de definir el objeto de estudio se bebe realizar una recolección de información, aunque en realidad esta búsqueda se encuentre sesgada por aquellas opciones personales, para no caer en este error los autores sugieren una herramienta de reducción dimensional. Si la res socialis tiene una forma en el espacio social y la mayor reducción dimensional básica es por los ejes empírico, teórico, metodológico y epistemológico, entonces se debería intentar una mayor reducción a dos dimensiones.

Para finalizar, los autores proponen que la reducción dimensional está en prestar atención a que aspectos de las subjetividades que constituyen el espacio social que se está examinando, planteando dos dimensiones básicas: un eje de subjetividad intra-extra, centrado en la naturaleza de la res socialis, mirando si esta se encuentra más cerca a los procesos internos o externos a las subjetividades; y un eje de subjetividad inter-trans, centrado en la naturaleza del objeto de estudio, en donde busca principalmente entender sus propiedades emergentes o condicionadas. El cruce de estas dos dimensiones nos permite ubicar al objeto de estudio y así poder centrar la revisión bibliográfica en aquellas teorías, métodos y epistemologías de esa área del espacio social.

Lo social desde el concepto de ilusión en Platón, Aristóteles, Machiavelo y Bacon
Por Dr. Ricardo Camargo Brito

El objetivo del autor con este texto es básicamente, hacer una relectura de la noción de ilusión en algunos autores de la tradición epistemología (Platón, Aristóteles, Machiavelo y Bacon), que hunde sus huellas en Platón, y cuya estructura de reflexión está centrada en el individuo. Esta es una forma de hacer filosofía en donde los dualismos realidad vs. ilusión e individuo vs. social, se están dañando por la presencia del aspecto social.

Existe una confrontación entre dos formas de aproximarse a la búsqueda de conocimiento, los clásicos no conciben el conocimiento y la ilusión en un esquema de análisis dialéctico, donde lo social opera como una categoría central de la construcción del conocimiento verdadero, sino que parece no ser posible de dejar de lado la percepción de que la presencia de lo social es necesaria. Se presenta entonces una revisión de la idea de ilusión según Platón, Aristóteles, Machiavelo y Bacon.

Para Platón existen 4 estados de la mente (imaginación, creencia, pensamiento y conocimiento), los cuales pueden ser asumidos como parte de uno de los dos órdenes de las cosas, el mundo visible y el inteligible, el primero está relacionado con los estados de imaginación y creencia, mientras el segundo se relaciona con los dos más altos estados, el pensamiento y el conocimiento, donde la realidad es posible, porque lo real tiene lugar cuando es alcanzado por el conocimiento. El primer estado de la mente, la imaginación, está asociada al dominio de las imágenes, éstas están descritas como una entidad no real e inexistente en el mundo de los objetos físicos. Por otro lado, la creencia está situada entre lo real, como objeto de conocimiento y lo no real como objeto de ignorancia, este campo está formado por cosas naturales (obras de la naturaleza) y por la historia (obras del hombre). Ello lleva a concebir que lo errores provenientes de la imaginación y las creencias están confinados al mundo perceptible y que la vía para corregir estos errores o ilusiones se encuentra en la esfera del conocimiento.

Se identifican entonces dos categorías, realidad y apariencia, las cuales dan lugar a dos dimensiones opuestas, el mundo inteligible (accesible solo por el individuo) y el mundo perceptible, el cual representa un obstáculo para distinguir el conocimiento de la ilusión.

Aristóteles, por su parte, plantea a la costumbre como segunda fuente de ilusión, afirmando que las ideas (intelecto) son las que gobiernan las pasiones del cuerpo, considera, al igual que Platón, que las cosas materiales son explicadas por las ideas y estas deben regir el mundo exterior, aquí Aristóteles introduce dos conceptos: intemperancia e incontinencia, identificándolos como errores que tienen causa natural y son originados por la costumbre. De igual manera distingue dos estados de anomalía en los que se puede encontar la facultad de la razón, 1. ausencia total de la razón, y 2. cuando la razón está presente pero el apetito se impone sobre ella. Esto puede ser a su vez expresado en base a la noción de excelencia, distinguiéndose entre excelencia intelectual y moral, la primera deriva tanto de la naturaleza como de la enseñanza, mientras la segunda se origina como resultado de un hábito que sólo se adquiere cuando es practicado por alguien, ambas son conceptualizadas como tipos de distorsiones de la razón. Para Aristóteles las que se producen por la costumbre, son asumidas como una condición que puede ser mejorada a través de la influencia de conductas sociales adecuadas.

En Maquiavelo la ilusión es vista como un engaño para adquirir y conservar el poder, donde la causa principal es el conjunto de comportamientos que asumen los gobernantes, la mayor parte de su filosofía está inspirada en la noción Aristotélica de la costumbre, reconociendo que esta podría ser un poderoso instrumento para mantener el poder. De esta manera analiza la mejor forma de adquirir y mantener el poder por medio del correcto ejercicio de la razón o la imposición del deber moral. Aristóteles asume que la costumbre es una característica de la actividad política del engaño frecuentemente ejercido por los gobernantes cuyo rol significativo en la mantenimiento del poder.

Bacon, al igual que Maquiavelo, toma como punto de partida las distinciones de Aristóteles. Tiene como propósito llevar a cabo una gran restauración que permita superar el método formal de la lógica deductiva (creada por Aristóteles), Para ello, reconoce en primer lugar dos clases de ilusiones o distorsiones que afectan la mente: las innatas y las artificiales, las primeras las clasifica en tres categorías (ídolos de la tribu, ídolos de la caverna e ídolos del mercado). Los ídolos de la tribu corresponden a una tradición que solo es capaz de producir imágenes y creencia del mundo visible, pero no conocimiento, los ídolos de la caverna tienen su origen en la naturaleza individual de la mente y del cuerpo de cada hombre, así como de su educación, forma de vida y eventos fortuitos; estos tiene un origen artificial antes que natural. Por su parte, los ídolos del mercado, se identifican como las ilusiones que parecen producirse de los pactos y asociaciones humanas. Luego, introduce una cuarta categoría,los ídolos del teatro, fuente de ilusión consecuencia de la tradición, creencia y la inercia.

Finalmente, se puede concluir que no es muy claro en qué medida el dualismo excluye la presencia de lo social y que debido a una multiplicidad de textos ese dualismo planteado por Platón ha comenzado a resquebrajarse a causa de la presencia de aspectos sociales. Los autores hacen planteamientos muy similares, donde concuerdan que el conocimiento no está solo reducido a los hábitos o aquellas cosas que podemos aprender mediante la práctica y que aquellas distorsiones que afectan el entendimiento, no son solo causa de la naturaleza humana sino que tiene raíces en la condición social del ser humano.

Y finalmente ¿cuál es la relación de la contabilidad con la realidad?

Después de haber analizado los textos, cada uno con un enfoque distinto, cabe anotar que el aspecto más pronunciado y que une los dos escritos es aquello que tiene que ver con lo social. Ahora bien, ¿cómo relacionar esto con la contabilidad y la realidad? empecemos por tomar a la contabilidad como una forma de pensamiento que está en construcción y donde los seres humanos vistos como seres racionales son los encargados de construirla, además de esto debe tenerse muy en cuenta que cada individuo está en constante cambio y expuesto a un sin fin de subjetividades que han surgido precisamente al estar en contacto con otros e interactuar con ellos. Es así que en esta reunión de subjetividades surgen aquellas que tienen aspectos compartidos y dan origen al fenómeno social, es por esto que desde los aspectos sociales se puede estudiar la concepción del mundo.

Por otro lado, tomando la temática del conocimiento y la incidencia social dentro de éste, vale la pena resaltar que no es posible separar el rol que tiene el aspecto social en dicha búsqueda del conocimiento, debido a que éste último no está solamente reducido a aquellas cosas que se pueden aprender mediante práctica o que las distorsiones que afectan el entendimiento (llamadas ilusiones desde una perspectiva filosófica), no son solo causa de la naturaleza humana sino que tienen profundas raíces en la condición social del ser humano.

Dicho todo esto, desde la disciplina contable no se puede esperar que la contabilidad sea una sola para toda época y en todas las sociedades; según el grupo social que la utilice y el objetivo para el cual se pretenda aplicar, siempre se encontrarán distintas perspectivas y resultados, no depende tanto de la cantidad de información que se encuentre o el conocimiento sobre ésta, sino, finalmente es el cómo se usa lo que se encuentra y cómo según las interacciones de los individuos y sus intereses se interpretan los resultados que se producen.

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