Como Convertir el Agua en Vodka

Lulooos!

–Quieres ver algo divertido?– me dijo el hipnotista.

Érase una noche cualquiera en California. Mis amigos y yo salimos a cenar a un restaurante.

–Puedo hacer que el agua que nos acaban de servir se convierta en tu bebida alcohólica favorita.

Curiosidad es la palabra que mejor describe ese momento. Hace años tuve una experiencia en la que un terapeuta utilizó la hipnosis para ayudarme con temas personales, pero a pesar de ello nunca me tomé el tema en serio.

Tal vez esa era una noche diferente. Quería divertirme y ver que pasaba. Acepté.

En medio del ruido del restaurante me pidió que me relajara, y aunque no logro concentrarme fácilmente en lugares ruidosos, seguí sus instrucciones. Mi cuerpo se relajó tanto que mis piernas, mis brazos y mis hombros se sintieron ligeros.

Su voz era confiada, como aquel tipo de voz de quien sabe lo que hace. Unos segundos después todos los ruidos del restaurante desaparecieron. O algo así, en realidad allí estaban, pero las palabras del hipnotista capturaron toda mi atención. No había miedo. Estaba en un lugar cómodo y con personas que conocía. Había calma dentro de mí. Calma y curiosidad.

Elegí el vodka porque lo he probado antes y me gusta su sabor. Lo primero que hice fue olerlo, y fue tan real que mi rostro lo evidenció. Me sentí un poco ansioso antes de probarlo porque no sabía cuál sería mi reacción. Lo probé y sentí su intensidad. Estaba fuerte.

Mi cuerpo seguía relajado pero mi mente acelerada. Estaba sorprendido y también todos a mi alrededor.

Quise experimentar una sensación más íntima, que tocara mis emociones. Pregunté si podía convertir el agua en jugo de lulo, una fruta típica colombiana. Cali mi ciudad, es caliente, y el jugo de lulo frío es muy refrescante. Crecí toda mi infancia bebiéndolo en casa.

El hipnotista aceptó y me puso en trance de nuevo.

–Mira fijamente el vaso. Y Mientras lo miras, recuerda exactamente cómo se siente probar el jugo. Respira profundo y cierra los ojos, porque en el momento en que truene mis dedos el agua se habrá transformado instantáneamente, automáticamente, y te darás cuenta del poder de tu mente sobre tus sentidos.

Recordé la sensación del calor, de querer refrescarme y del jugo frío. Lo acerqué y al poner la nariz en el vaso de agua pude oler el cítrico. El jugo de lulo debe tener limón y azúcar, y lo primero que olí fue el limón. Puse el vaso en la mesa y sorprendido tomé el de mi compañero. No tenía olor. Tomé el mío de nuevo y al ponerlo en mi boca sentí la textura de la espuma. Finalmente y después de disfrutarlo por unos segundos, tomé un trago.

Apenas lo probé sentí a mi madre. La vi tomando y cortando la fruta, y sentí el olor de la cocina de mi casa. Fue una explosión de nostalgia, de recuerdos, de sabor, de todos los meses que llevo sin verla. Sentí su calor. Sentí mi ciudad, mi infancia, el hogar. Lejos, en otra realidad, había un restaurante, un hipnotista, y otras siete personas observando lo que pasaba.

Unos momentos después, volví a la realidad.

Me gustó la experiencia, fue diferente a lo que había imaginado. No tenía idea de que somos capaces de alterar lo que percibe nuestra mente sólo con palabras, solamente por el poder de la sugestión. También terminó bien el resto de la noche. Tal vez en otra ocasión decida que quiero tomar agua en vez de vodka y ahorrar algunos cuantos dólares. Cuando lo haga les contaré como me fue.


Uno de nosotros grabó un pequeño trozo de la experiencia. Olvidé mencionar que el hipnotista hizo que olvidara mi nombre y que pensara que me llamo Maria Paula. Puedes verlo aquí:

https://youtu.be/tk7lkG6R4xE


Nota del hipnotista: sígueme en mis redes sociales, Instagram y Facebook. De vez en cuando publico experiencias de personas que han vivido la hipnosis y más material interesante. Si tienes dudas o comentarios, no dudas en enviarme un mensaje.