El Día que Recordé Cuando Aprendí a Caminar

Puede la hipnosis traer recuerdos olvidados?

Mírame a los ojos” dijo el hipnotista.

Todo comenzó una cálida noche de viernes en la oficina. Eramos cuatro personas discutiendo acerca de proyectos que se venían para la empresa, de la vida, del amor, de todo un poco. No recuerdo quién tocó el tema de la hipnosis pero al escucharlo me causó interés, y quedé perplejo cuando mencionaron que un amigo cercano recordó el momento exacto cuando aprendió a caminar.

Las personas tienen una percepción curiosa de la mente, piensan que olvidamos las cosas. Lo cierto es que nunca olvidamos nada. Todo queda almacenado en nuestro subconsciente, y con un poco de ayuda podemos recordar cualquier momento de nuestras vidas.

La conversación se extendió algunos minutos. Soy una persona curiosa, así que hice preguntas hasta el cansancio. Y aunque un poco incrédulo, ¿Por qué no intentar? me dije a mi mismo.

Me sentí tenso y mis manos sudaban un poco, no sabía que iba a pasar conmigo y mi subconsciente. No sabía si esto de la hipnosis era bueno o malo, o si podía quedar en un estado de inconsciencia, pero ya no había vuelta atrás.

-En el proceso vas a ser totalmente consciente todo el tiempo y no harás nada que esté en contra de tu voluntad- Dijo el hipnotista.

Me sentí casi firmando un contrato hacia lo desconocido, pero decidí continuar. Miré fijamente sus ojos, escuché sus palabras y me dejé llevar. La tensión desapareció instantáneamente y mi cuerpo se relajó demasiado, estaba allí en la oficina, liviano como una pluma. Ni siquiera sentía la gravedad, era como estar en otro plano u otra dimensión. Luego ví un ascensor, bajé unas escaleras y caminé por unos corredores y puertas que me permitirían ver cualquier momento de mi vida.

Traje recuerdos normales y baldíos. Abrí una puerta y encontré un amor, un beso y una tristeza. Cerré la puerta. Abrí otra y ví mi primer día en la playa. También la cerré. Aún tenía que caminar un poco para llegar a mis primeros recuerdos.

Finalmente lo ví. Vi aquello que no recordaba y pensé jamás hacerlo. Lo ví como si fuera una película. Tenía año y medio aproximadamente cuando aprendí a caminar. Recorrí entre una cama y la otra, y ví a mis papás preocupados de que me cayera. Cada detalle, cada objeto presente en la habitación, todo estaba allí. Mi madre tenía un vestido amarillo y estaba un poco despeinada, y mi padre estaba de camisa y jeans. Fue sobrecogedor y emocionante ver la dicha en el rostro de mi abuela.

Salí del trance y abrí mis ojos, aunque aún sin poder creerlo. Después de ello, una charla de amigos, una cerveza y unas risas. Han pasado días y todos los recuerdos que traje a mi mente durante el trance siguen presentes. Me pregunto de qué seríamos capaces si pudiéramos desatar el verdadero poder de nuestra mente. El solo pensarlo me estremece.


El presente texto es una historia real, escrita por la persona que vivió la experiencia. Para comodidad del lector, ha sido sometido a una corrección de estilo, proceso en el cual el autor estuvo presente. Puedes leer el escrito original haciendo clic aquí.


Nota del hipnotista: sígueme en mis redes sociales, Instagram y Facebook. De vez en cuando publico experiencias de personas que han vivido la hipnosis y más material interesante. Si tienes dudas o comentarios, no dudas en enviarme un mensaje.