Resolviendo Conflictos Internos con Hipnosis

Photo by Chris Sabor on Unsplash

Durante años tuve comportamientos autodestructivos, solía fumar de manera compulsiva o dejar de comer como forma de autocastigarme. Pasó tiempo antes de que me diera cuenta de la raíz del problema: ocurría siempre que me sentía poco querida o valorada.

Los últimos tres años he trabajado fuertemente en entenderme a mi misma y mejorar mi vida. Y tal vez es el destino quien pone a las personas correctas en el momento correcto: amigos, consejeros, incluso terapeutas. Personas con sabiduría que te ayudan a entender quién eres y qué debes cambiar. Personas que dejan huella. Uno de ellos fue Esteban.

Tuvimos una larga conversación. Me explicó que nuestro Yo, nuestra identidad consciente es en realidad una combinación de varios yoes o partes. Cuando nuestras partes trabajan en armonía es mas fácil lograr nuestros objetivos, y nos sentimos en un estado general de bienestar y armonía interna. Sin embargo, en ocasiones estas partes están en desacuerdo entre sí, causando problemas. Este estado de tensión interna rompe la armonía interior, crea conflictos internos y externos a la persona sin que ella sepa exactamente qué está ocurriendo. Y aunque suene extraño, es posible comunicarse con cada una de esas partes que están en conflicto; y hablar con nuestras diferentes partes del Yo no significa que estemos locos, o que haya varias personalidades dentro de nosotros.

Al hablar de ello entendí mi conflicto de partes. Parte de mí reacciona al desamor con pensamientos severos, que empujan a malas conductas. Es la voz interna que decía: no eres valiosa, para qué cuidarte? No mereces nada bueno. Luego está la otra parte: la que se arrepiente de haber fumado muchos cigarrillos uno tras otro, o se arrepiente de los grandes malestares derivados de no cuidar la alimentación. La que sabe que debo cuidarme. Cuando el hipnotista me pidió ponerles nombres, la primera la llamé Juez. A la segunda la llamé Sensata.

Durante la hipnosis, el hipnotista me llevó a imaginar una lujosa sala de juntas, diseñada para que gente de enorme importancia tome decisiones. Las ví entrar. Juez tenía un traje oscuro formal, el cabello perfecto, los brazos cruzados y una expresión severa, enojada, cerrada. Me tensioné mucho al verla, como si me apretaran las manos con fuerza. Sensata tenía un vestido blanco, era agradable y sonriente, como el tipo de persona con el que puedes conectar fácilmente.

Se sentaron. Tenían un tema por discutir.

Tenían que ponerse de acuerdo en que no podemos seguir teniendo comportamientos autodestructivos.

Juez no estaba dispuesta a negociar. Argumentó que el autocastigo era merecido, y que si no me querían o no me valoraban es porque yo no era suficiente. Y aunque seguía muy enojada, también notamos que quería ser comprendida.

— Puedo ver de ti, fuerza, decisión, valentía. Eres la parte de Andrea que necesita tomar las riendas de la vida en los momentos difíciles. Cuando se necesita ser radical. Estoy en lo correcto? — Dijo el hipnotista

Su mirada se tornó sorprendida.

— Así es. Soy la parte fuerte de Andrea.

— También estoy seguro de que eres completamente necesaria, y que has producido un enorme beneficio en su vida. Alguien se ha tomado la molestia de agradecerte por todo lo que haces?

— Nunca.

— Entonces hoy es un buen momento. Sensata, tómate unos minutos para reconocer todo lo bueno que ha hecho Juez, y agradécele por ello.

Recordé escenas de mi vida. Le agradecí por terminar con una relación tóxica. También le agradecí por frenar el maltrato hace algunos años. Momentos en los que la única opción era ser fuerte, situaciones en las que me prometí a mi misma salir adelante, y decisiones en las que fui valiente. Le agradecí sinceramente por lo bueno que ha hecho en mi.

A partir de ese momento Juez cambió completamente. Ya no estaba enojada, y se sintió aliviada porque al fin recibía el reconocimiento que deseaba. Irónicamente, Juez había venido sintiéndose juzgada, como que el mundo solo le reclamaba por sus errores.

La sesión se extendió dos horas más. Hubo tiempo para agradecer de nuevo, para aceptarse y para amar. Hubo tiempo para enojarse y criticar. Hubo tiempo para sentir pánico y mucha tristeza. Hubo tiempo para proponer y negociar largamente. También hubo tiempo para conversar con la pequeña Andrea, mi yo de seis años, comprenderla y abrazarla.

Finalmente la negociación fue un éxito. Acordamos que Juez tomaría las riendas de mi bienestar. Ella se encargaría personalmente de que comiera bien, hiciera ejercicio y ordenara mi cuarto, especialmente durante el desamor. Firmaron un contrato, se abrazaron (o nos abrazamos?) y nos reímos juntas. Hubo tiempo para la cordialidad, para brindar, y para sentir esperanza.

Desde ese día todo cambió.

Empecé a cuidarme más, a preocuparme por mi y a dejar de ser tan dura conmigo misma. Aquella voz interna que era severa y me criticaba, empezó a sonar con cordialidad y afecto. Dejé de fumar compulsivamente. Empecé a comer bien. Incluso mi trato con las demás personas ha mejorado.

Todavía hay mucho por aprender y mejorar. Sé que el camino es largo, pero puedo decir que esta terapia cambió mi vida. Estoy impresionada.


Este texto corresponde a una historia real, escrita por la persona que vivió la experiencia. Para comodidad del lector, ha sido sometido a una corrección de estilo, proceso en el cual la autora estuvo presente.


Nota del hipnotista: sígueme en mis redes sociales, Instagram y Facebook. Si tienes dudas o comentarios, o si quieres reservar una sesión conmigo, no dudes en enviarme un mensaje.

http://elhipnotista.co

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