Hierve el Agua

Hierve el agua y sus alrededores

Todo esto pudimos hacer en un día.

6:15

Creí que Benni no se iba a parar, fue el único que no se bañó en la noche porque prefirió hacerlo en la mañana.

Pero sí cumplió, cuando me despertó eran las 6:00 en puntito… después de todo sacó a relucir lo alemán.

Y es que decidimos hacerlo a esta hora para evitar el amontonamiento de los turistas y aprovechar el día para visitar todo lo que planeamos.

7:20

Nuestra primera parada fue esta gran maravilla natural. El árbol del Tule. Que por cierto ya no es la ciudad de Oaxaca, sino una comunidad llamada Santa María del Tule, realmente ni notas que deja de formar parte de la ciudad.

El nombre real de este árbol es Ahuehuete. Puede llegar a medir 45 metros de altura y unos 15 metros de diámetro, es un árbol muy especial, tan viejo, tan sagrado.

Muchos niños vienen a pararse frente al árbol, porque su corteza forma distintas figuras.

¿Qué veo yo? Hmm… mejor no lo escribo aquí, es demasiado temprano para empezar a intensear.

13:15

Estamos saliendo de Hierve el Agua y hay tres puntos que quiero comentar sobre este lugar:

  1. ¡Hierve el agua es hermoso! Vale totalmente la pena visitarlo
  2. NO es como se ve en las fotos
  3. Para disfrutarlo tienes que ir dispuesto a sudar la gota gorda

Llegamos aproximadamente a las 8:00 (todavía nos echamos un tamal en S. M. del Tule.) directito a un puesto de cocos fríos por la increíble cantidad de 15 pesos.

Llegamos a la parte principal. Es aquí donde todo el mundo sube la foto de Instagram, porque la alberca principal está en la orilla de la cascada petrificada y la vista es hacia el Valle que forman las montañas. Da la impresión de ser muy grande y algo profunda.

Monicooker, Hierve el Agua

Pero nada que ver.

Mi primera reacción fue… ¿Esto es hierve el agua? No puede ser. ¿Por qué todo mundo habla de este lugar entonces?

No me pude quedar así y pregunté a uno de los encargados del lugar si esto era todo. Me confirmó que mucha gente solo visita esta alberca y excluyen para lo que él es el gran atractivo. Las cascadas petrificadas.

Sin pensarlo, nos dirigimos hacia el sendero para descender la montaña. En el camino vas descubriendo Pozas más pequeñas, unas donde ves brotar el agua y otras un poco difíciles de llegar, ya que están más cerca del acantilado.

Poza (muy cerca del acantilado)

Después de 40 min(aprox) llegas a la primera cascada petrificada.

Cascada Petrificada

Verdaderamente impresionante. El agua sigue cayendo por ahí y la cascada sigue formándose. La razón de que esté endurecida el agua es por los minerales que contiene, la interacción con el oxígeno y el transcurso del tiempo.

El sendero continúa, A partir de aquí el camino cambia, más si ha llovido, por lo que puede ser un poco difícil para los que no traen el calzado adecuado, como mi hermana (no sé cómo le hace para traer siempre chanclas).

Sin pensarlo tanto continuamos. Puedes sentir el sol a su máximo esplendor, sonidos de animales que nunca habías escuchado, se forman ecos de señales de radio (o alíenigena tal vez) y ahí estás tú, en medio de toda esta naturaleza, ya no hay vuelta atrás.

Cascada Petrificada

Después de ver la segunda cascada, es hora de subir todo lo que ya bajaste. Y es por eso que tienes que exigirle más a tu cuerpo.

Caminamos y caminamos, hasta que fue inevitable sentir este disgusto, estamos acostumbrados a una cómoda vida citadina, a encender el aire acondicionado cuando hace calor o a buscar refugio del sol en tu casa.

En nuestra mente sólo gira la pregunta ¿Ya casi llegamos?

Pero en este punto ya no te queda de otra, así que ¿qué es mejor? ¿Quejarse? o ¿Aguantarse, hacer que se calle tu cabeza y seguir caminando?

Al regresar a la entrada principal tuvimos el mejor premio del mundo. Unos manguitos enchilados y un segundo coco frio para recargar las pilas con electrolitos naturales y seguir en nuestro recorrido por Oaxaca.

Mango y Coco, la mejor combinación

¡Vale totalmente la pena!

16:00

Después de refrescarnos un poco con el aire acondicionado del coche y haber escuchado algunos pequeños reclamos de mis compañeros por hacerlos caminar, nos dirigimos a San Pablo Villa de Mitla.

San Pablo Villa de Mitla

Aquí se encuentra una zona arqueológica mixteca y zapoteca muy importante en México.

La ciudad de los muertos. la primera vez que supe de este lugar fue en un libro de texto del quinto año de primaria. Desde esos tiempos ya tenía mucha curiosidad por la vida prehispánica, no podía creer lo que leia, Ciudad de los muertos… What?

Pero cuando creces, entiendes que la vida en general se trata de un juego constante y repetitivo, en el que sólo hay dos jugadores. La vida y la muerte. Con millones de piezas a su entera disposición.

Las grecas de los edificios realmente son asombrosas, son como unos canales en el muro en las que no es difícil imaginar cómo las almas fluyen y conectan el mundo de los muertos con el de los vivos.

Después de recorrer el templo principal y los puestos de artesanías, comimos justo cruzando la plaza frente a la parroquia de San Pablo, en un restaurante pequeño, típico de pueblo mexicano. (¡¡Sigo sorprendido por la comida oaxaqueña!!)

También la actitud de la dueña contribuyó a que fuera una buena experiencia, no hay otro adjetivo más adecuado que el de “movida”.

Al principio no sabíamos que mole probar. Sin pensarlo dijo, espérenme unos momentos. A los 5 minutos llegó con una degustación de cada uno de los moles que ella tenía, así pudimos elegir cada quien nuestra comida con el mole que más nos gustó.

Enchiladas en mole rojo oaxaqueño

Agregamos unas quesadillas, unas flautas y una bebida de cebada(deliciosa)

Para terminar, sin haber dicho algo, ya había traído distintos tipos de mezcal para que los pudiéramos degustar, sin costo adicional!

Tuve que negarme, ya que recientemente tuve una experiencia muy mala en Morelia, después de tener el estómago lleno y tomar mezcal. Me cayó súper pesado y tuve que vomitar un poco.

Pero el que sí probé fue el de pechuga. Muy recomendable si ya te has acostumbrado al tradicional sabor del espadín.

De regreso nos encontramos a unos amigos de mi carrera que también estaban paseando en Oaxaca. Quedamos de salir en la noche, a ver si no es de esas veces que uno de los dos queda mal.

21:20

Continuamos el recorrido, a la zona arqueológica de Monte Albán. El museo estaba cerrado pero nos detuvimos en la entrada a ver el atardecer.

Árbol cerca de la carretera

Fue una forma muy bonita y tranquila de terminar el día.

Regresamos al hostal y en este momento nos estamos muriendo de hambre.

Vamos a ver qué nos tiene preparado Oaxaca.

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