Declárate listo para fracasar.

Cada vez que hablo del fracaso, recibo la misma recomendación:

“Elías, ni siquiera digas esa palabra, la vas a atraer”

Y ese es nuestro primer problema, pensar que el fracaso nos es ajeno, pensar que no es parte de la ecuación de hacer negocios.

Por supuesto que no lo queremos; no arrancamos una empresa para fracasar, pero imaginarnos que por dejar de pensar en ello no va a suceder, es simplemente ingenuo y perjudicial para tus planes.

Vamos a comenzar por decir que en realidad, no tienes miedo al fracaso en sí; vamos, ni siquiera tienes miedo al hecho de cerrar tu empresa.

Lo que tienes es verguenza de que los demás vean que no pudiste triunfar.

Miedo a la crítica de las personas.

Miedo a decepcionar a tu familia y amigos, es miedo de decepcionarte a ti mismo.

Lejos de pedirte que no pienses en el fracaso, quiero que estés preparao para ello.

Reflexionar sobre el fracaso en realidad nos da 2 ventajas principalmente:

La primera, es que puedas definir qué significaría que tu empresa, que tu proyecto, fracasara. Si lo describes con detalle, entonces podrás identificar cuáles son las señales en las que deberías poner atención. Creeme que no quieres de repente topar con una crisis en tu empresa en la que pudiste haber actuado pero que no lo hiciste por no querer “atraer” el fracaso.

La segunda ventaja es todavía más importante. Pensar en que el fracaso es posible y considerarlo como uno de los escenarios anulará el temor a que este sea devastador. Cerrar una empresa no es perderlo todo. Perderlo todo sería perder la vida y con ello la oportunidad de poder salir adelante.

Déjame ir un poco más allá. Si el fracaso está en el horizonte de tu negocio quizá porque el mercado no está listo para tu producto, porque no tienes los recursos para hacerlo, porque no has desarrollado las habilidades o acumulado el conocimiento para llevar al negcoio al éxito, entonces tú quieres fracasar lo más rápido posible para pasar a lo que sigue.

Piensa en qué es lo peor que podría pasar si tu empresa fracasa y te darás cuenta que no es tan grave como parece.

El miedo al fracaso nos paraliza, no nos permite tomar decisiones innovadoras, ambiciosas. No te digo que hagas cosas irresponsables, pero sí te digo que tienes que ofrecer algo más de lo que todo el mundo hace y eso sólo se puede cuando no tienes miedo a fracasar.

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