En el último tiempo me he quejado mucho.

Malas relaciones, malas parejas, malos jefes, mala suerte… el mundo en mi contra.

Luego me di cuenta que me quejaba demasiado y eso además de impedirme avanzar, me hacía perder mucho tiempo y energía.

Es difícil dejar de quejarse, sobre todo cuando las cosas no salen como una espera… pero en mi intento en hacerle caso a todos los couch que han proliferado en internet, trato de no hacerlo tan seguido.

Y ahora trato de pensar en que a veces me pasan cosas buenas que a nadie le pasan :)

Un día perdí la uñeta de mi guitarra eléctrica, quería ensayar unos temas y no podía porque me duelen los dedos sin la uñeta. Luego al otro día, iba camino al trabajo y me encontré una. No le tomé mucho valor a esa situación, pero luego alguien me dijo “tienes una tremenda suerte! Piensa que ayer estabas necesitando esto más que nada en el mundo y hoy te lo encuentras” y pensé es real, parece que me estoy transformando en una persona con suerte.

Otro día venía camino a mi casa desde el trabajo y me encuentro a un señor en la calle vendiendo mochilas por 1000 pesos (menos de dos dólares). Era justo la que quería comprarme, pero que en realidad costaba 56 dólares. Compré una porque sólo necesitaba una. Mis amigos me dijeron “se las debiste haber comprado todas”, pero yo sólo necesitaba una. Luego fui la envidia del lugar ya que a todo el que le conté la historia me dijo porqué no me pasan estas cosas a mi :(

Pero esos hechos extraordinarios de la vida aún no lograban convencerme de que al parecer me estoy transformando en una persona con suerte.

Finalmente un tercer hecho, que está terminando por convencerme de que mi suerte esta cambiando sucedió hoy.

Realmente el día no fue bueno hoy… la jornada laboral fue más larga y estresante que de costumbre (me quejo de nuevo, pero ya no tanto). Llegue a mi casa y se me ocurrió mirar las notificaciones de Couchsurfing, una red a la que me uní luego de comprar pasajes a Montevideo y decidirme al fin a viajar Sola. Reviso la aplicación y me encuentro con la invitación de Gero a hospedarme en su casa…

Es realmente muy especial recibir una invitación de alguien a quien no conoces, pero que, igual que otros 10 millones de personas, está dispuesto a recibirte en tu casa a cambio de intercambiar experiencias e historias de otras latitudes.

Sé que muchos piensan puede ser peligroso, pero prefiero pensar como Oliver, quien en su blog nos dice:

“En Couchsurfing no hay estraños, sólo amigos que aún no se han conocido”

En lo personal Couchsurfing me está haciendo creer en las personas… pero más aún me está convenciendo de que me estoy transformando en una persona con suerte :)