Cuanta carga estás dispuesta a dejar llevar.

Hace ya un tiempo he venido pensando en escribir esto. Tal vez no había encontrado el momento o la cantidad suficiente de copas o la combinación perfecta de vino barato.

Una persona cualquiera al tomar el chance de iniciar una relación está aceptando cargas que la otra persona trae consigo que resultan sumando a las de uno propia. Me sorprende que con el paso del tiempo, a según uno va conociendo y moviendo de una relación a la otra vamos desarrollando esquemas de cosas que buscamos en otras. Tomen el ejemplo de mi amiga, quién ha estado en diferentes relaciones, cada uno con atributos que ha ella le ha fascinado llevándola a la ilusión de tener una relación. Ella se siente muy orgullosa de su sistema de selección, habla de querer el hombre alto, con cierto tono de tez y de buenos atributos. Esto según ella le ha dado buenos resultados. Pero cuando la magia termina nos encontramos los dos sentados hablando al respecto y ahogando las penas en cervezas.

En una ocasión le comenté mi método, qué aunque diferente al suyo, podría tener lógica. Le expliqué lo siguiente. Si todos al momento de proponernos conocer a nuevas personas con la intención de iniciar una relación sabemos lo que queremos, tal vez estamos creando una especie de molde o patrón de una persona irreal que no existe y jamás vas a hallar. Qué al momento de hacer tal definición podemos estar limitándonos la oportunidad de conocer la persona indicada. Le dije, lo mejor es mantener tus opciones abiertas. Así puedes solo ver a cada uno como alguien con potencial.

Al final cada quien puede tener diferentes maneras de buscar la persona indicada ella decidirá la suya en algún momento. Yo en cambio, prefiero conocer las personas y dejar que ellas mismas me demuestren las peculiaridades que la hacen única.