Más allá de los ascensores

Deberíamos, en mi humilde opinión, sentir orgullo. Nuestro Metro de Santiago no solo está ad-portas de convertirse en uno de los 25 más extensos del mundo, sino que además está en un proceso histórico de transformación que busca alcanzar la ambiciosa meta de cubrir el 100% de la red con ascensores para personas que se movilicen en silla de ruedas o similares. Probablemente de los procesos más emblemáticos –y menos celebrados públicamente– de la Estatal, sobre todo considerando la complejidad que conlleva modificar estaciones ya construidas sin interrumpir el servicio (como suele ocurrir en ciudades como Londres o Nueva York) para acoger nuevos flujos e infraestructuras no necesariamente consideradas en el diseño inicial. Un lujo, sin duda, que no deberíamos mirar en menos.

Personalmente creo que lo más destacable de dicho proceso es la concepción, muy aplicada en diseño, que representa la inversión per se en accesibilidad. Y es que es muy fácil diseñar e invertir para el «usuario promedio», pero la realidad es que el usuario promedio no existe. Diseñar para el promedio es equivalente a diseñar para nadie.

“What we really need to do to design, is look at the extremes, the weakest, or the person with arthritis, or the athlete, or the strongest or the fastest person. Because if we understand what the extremes are, the middle will take care of itself” (Dan Formosa, Objectified)

Lo difícil, en ese sentido, es encontrar los extremos para los cuales deberíamos diseñar.

Hace unos meses, conversando sobre el tema con mi profesora de color (a quien, dicho sea de paso admiro muchísimo), recuerdo que lanzó un comentario bastante opuesto a mi interpretación sobre el estado actual de la accesibilidad de la red subterránea:

“A mí me parece que Metro tiene mucho que mejorar en términos de accesibilidad”

No resistí la tentación de preguntarle por qué.

“¡Porque una persona daltónica no tiene cómo usar el Metro! Si ellos hubieran consultado con un equipo especializado de color antes de tomar la decisión de asignarle colores a las rutas expresas, podrían haberse evitado el tremendo lío que tienen ahora”

Cabe resaltar en este punto que no recuerdo las palabras exactas que utilizó mi profesora, así que puede que esté inventando algunas frases.

“Y es que los colores más conflictivos para las personas daltónicas son JUSTAMENTE el rojo y el verde. Una persona daltónica hoy no tiene cómo saber dónde bajarse en las líneas con ruta expresa”
Diagrama de L4 con colores de Ruta Expresa. Fuente: Wikipedia.
Sin daltonismo versus con daltonismo. Elaboración propia.

Me chocó. Nunca se me había siquiera cruzado por la cabeza ese aspecto de la accesibilidad. Desde entonces, no puedo sino cuestionar cada elemento que veo, y hacerme la pregunta: ¿es realmente accesible?

Fono de asistencia para personas en silla de ruedas. ¿Puede una persona en silla de ruedas leerlo realmente?
¿Qué tan amigable es este contraste para personas con problemas de visibilidad?
¿Está la indicación de “Ascensor Preferencial” a la altura adecuada? (En este caso, además, no existe tal ascensor, está en la dirección contraria. Y aunque existiera, sería ilógico pretender que alguien con movilidad reducida podría llegar a él después de las dos tandas de escaleras)

La ciudad es un hecho complejo. Igual de complejos deben ser los abordajes para conocerla, explicarla y, por lo tanto, intervenirla (Boccolini, 2016). Encontrar los extremos para los cuales deberíamos diseñar requiere, indefectiblemente, un cuestionamiento sistemático que el diseño debería ser capaz de abordar. La accesibilidad, como consecuencia, debería dejar de ser entendida como una cuestión de más –o menos– ascensores, y convertirse en una suerte de ojo secreto en búsqueda de esos nuevos extremos.

Un Primer Acercamiento

Mapa alternativo de Metro con simbología de Ruta Expresa complementada por letras. Elaboración propia.

Sin ánimos de extenderme demasiado, me gustaría concluir esta reflexión con un primer acercamiento hacia el diseño de un Metro (aún más) accesible.

Sin daltonismo versus con daltonismo (propuesta). Se complementa el color con una letra para que ambos puedan funcionar de forma independiente. Elaboración propia.

¿Qué tal si aprovechamos el inminente cambio masivo de mapas que Metro deberá realizar con la apertura de la Línea 3 para extender los límites de usabilidad de su sistema de información?