Sigue tus sueños, olvida tus fantasías

Cuando somos niños aprendemos a usar la fantasía para cumplir cosas que sabemos que no lograremos o para llenar huecos de nuestra formación; la fantasia funciona como un mecanismo de adaptación. Parte del crecimiento sano del ser humano consiste en lograr relegar la fantasia a momentos específicos y, principalmente, identificar cuando nos sirve para la adaptacíon.

Muchos de los consejos que se dan en esta era de redes sociales llenas de mensajes motivacionales es el cumplimiento de los sueños, metas, propositos y cualquiera que sea el término con el que se denomine ahora a los objetivos; sin embargo, mucha gente confunde el seguir sus sueños con vivir sus fantasías.

Vivir en la fantasia, como adulto se convierte en un proceso contrario a la adaptación y es algo que cada vez es más común ver, es divertido y elimina responsabilidades, a final de cuentas ¿Qué importan las cosas que hago mientras en mi fantasía todo sale bien? La fantasía, al contrario de las metas disminuye la motivación a la acción y es ahí cuando dejamos de hacer que las cosas pasen.

Crecer implica dejar las fantasías atrás, convertirlas en metas y hacer algo para alcanzarlas.

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