Una vida sin soundtrack: Fernando Delgadillo

Tuve una novia que le gustaba la trova, su novio anterior era de esas personas que tocan en cafés con mesas incómodas y en las que todos los asistentes afirman ser poetas. Un aburrimiento total del que nunca me he recuperado y que hace que me llene de hueva sólo de pensar en la trova; sin embargo, cogía bien rico y sólo por eso valía la pena estar oyendo a Fernando Delgadillo en el Naucalli, uno de los rituales satelucos que nunca he logrado comprender.