Cómo crear hábitos en tu vida
Para volverte mucho más efectivo

“Tu siempre sabes que hacer, el problema es que casi nunca lo haces”.
Con esas palabras terminó una reunión uno-a-uno que tuve en 2011 con mi jefe.
No me estaba regañando, tampoco era un halago, claro. Solo que mi jefe ya estaba cansado de decirme lo mismo por meses y ver que, aunque yo era consciente del problema, no hacía “casi nada” (en sus palabras) al respecto.
Sentí una mezcla de vergüenza y rabia. Vergüenza porque mi jefe tenía razón y rabia porque… mi jefe tenía razón.
¿Porqué aún sabiendo lo que debía hacer para mejorar, no era capaz de hacerlo?
No hay una sola razón, eran varios los problemas que me mantenían alejado de poder ejecutar las acciones que me llevarían a lograr mis objetivos:
1. Dependía completamente de mi fuerza de voluntad.
2. Mi ambiente de trabajo jugaba en mi contra (y eso era totalmente culpa mía).
3. No tenía clara mi motivación.
El resumen de estos tres problemas es que: No tenía hábitos laborales sanos.
La solución no era trabajar más duro ni más horas. Eso lo había intentado hacer por casi un año sin mayores resultados.
La respuesta a mi problema era crear hábitos.
Pero, qué es un ¿hábito y para qué sirve?
Un hábito es una acción que realizamos repetidamente y sin necesidad de ningún raciocinio.
En otras palabras, son acciones que realizamos de forma automática.
Cuando nos cepillamos los dientes, nos ponemos los zapatos o prendemos el carro, estamos realizando hábitos.
O cuando fue la última vez que realizaste un análisis de beneficios y riesgos antes de entrar a bañarte?
Un hábito es una de las formas que tiene nuestro cerebro para reducir su trabajo.
Diariamente, un adulto toma — consciente e inconscientemente — miles de decisiones. Si tuviera que analizar cada una de ellas, nuestro cerebro se bloquearía por completo y no podríamos realizar ninguna acción.
Es uno de los “atajos” que la evolución ha creado para optimizar la energía que utilizamos.
Utiliza los hábitos para ser más efectivo
Todas las actividades no se pueden convertir en hábitos.
Una actividad que requiera un alto esfuerzo físico y/o mental por bastante tiempo (por ejemplo ir al gimnasio, realizar 4 horas de programación de software o incluso escribir un blog post al día) no son hábitos, son rutinas.
Lo que podemos hacer, es crear hábitos — acciones que realicemos de forma automática — que nos faciliten hacer esas rutinas que nos ayudarán a cumplir nuestros objetivos.

¿Cómo crear un hábito?
Un hábito, según el European Journal of Social Psycology tiene tres componentes:
Disparador: Es la situación (fija o variable) que tiene que suceder para que nuestro cerebro sepa que debe realizar el comportamiento, el hábito.
Disparador Fijo: Una hora específica del día.
Disparador variable: OUna situación que sucede en diferentes momentos, por ejemplo: El momento de despertarse, cuando nos encontramos con un semáforo en rojo, al entrar a la casa, etc.
Comportamiento: Es el hábito, la acción a realizar.
Recompensa: Es algo que sucede inmediatamente después del comportamiento y que nos genera sensación de satisfacción.
Cuando revisamos el celular (cada dos minutos) para ver si nos han escrito, nuestro cerebro está buscando esa recompensa. Al ver ese mensaje de otra persona, sentimos satisfacción y por eso lo seguimos haciendo.
Eso es una recompensa.
En muchos casos no somos conscientes de porqué hacemos las cosas o cual es la recompensa.
Algunas veces la recompensa es sentir que terminamos una tarea, en otras ocasiones es la sensación que nos produce una sustancia (como el azúcar).
Para crear un hábito, podemos manejar estos tres factores (Disparador, Comportamiento, Recompensa) a nuestro favor.
Primero: Determina EXACTAMENTE cual es el hábito que quieres crear.
Suena obvio, no? Bueno, lo es. Pero un hábito abstracto o demasiado amplio nunca progresará.
Comer saludable no es un hábito. Es un objetivo.
Tomar un vaso de agua a las 10:00am es un hábito.
Llamar más clientes no es un hábito. El hábito sería llamar un cliente todos los días apenas me siento en mi escritorio.
El hábito debe ser preciso y específico, para que se pueda realizar de forma efectiva.
Segundo: Determina un disparador.
¿Cuando va a suceder tu hábito? ¿Va a ser todos los días a la misma hora? o ¿será cuando algo específico suceda?
En cualquier caso, para facilitar la creación del comportamiento, si no puede ser una hora fija todos los días, relaciónalo con una actividad que suceda a diario.
Entrar a tu casa, despertarte, lavarte los dientes, almorzar, etc. Todas estas son actividades que realizas a diario, trata de crear tus hábitos (por lo menos las primeras veces) en torno a ellos.
Tercero: Realiza el comportamiento.
Este es el hábito en sí. Hazlo siempre, no tiene que ser perfecto. No tiene que ser completo. Pero hazlo. Es mejor hecho que perfecto.
Si el hábito que quieres crear es llamar a tu mamá, entonces cada vez que suceda el disparador, agarra el teléfono y marca el número de tu mamá. Así no te conteste. Déjale un mensaje, así no los escuche jamás. O dile “hola mamá, solo llamaba para saludar, hablamos mañana”. Lo importante es hacerlo.
Cuarto: Recompensa
¿Que recompensa puede tener (para mi cerebro) diligenciar un formato que pide el jefe de mi jefe cada semana? La respuesta es fácil. Ninguna
Por eso lo mejor es crear una recompensa.
No tiene que estar directamente relacionada con la actividad. Lo único necesario es que se reciba -la recompensa — inmediatamente después de realizar el comportamiento.
Por ejemplo, después de realizar la actividad, comerse un chocolate, o hacer un “baile” de la victoria, incluso levantar los brazos en señal de alegría.
Con esto le estamos enviando al cerebro la señal de que algo positivo sucedió.
Al pasar del tiempo (y sobre todo, de las repeticiones), nuestro cerebro relacionará la acción (el hábito) con la recompensa y querrá hacerlo siempre.
Un par de ejemplos de nuevos hábitos:
1. Todos los días a las 7:00am me sentaré a meditar y cuando termine, me tomaré una tasa de café.
2. Todos los días, justo después de cepillarme los dientes, me pondré protector solar en la cara y después bailaré 3 segundos frente al espejo.
3. Justo después de sentarme en mi puesto en la oficina, voy a abrir el CRM y actualizar un dato. Apenas lo haga apretaré el puño en señal de celebración.
Es tu turno
Escoge algunos hábitos que siempre has querido tener e intenta realizarlos con esta técnica.
Después de 6 meses de haber empezado a hacer esto, mi jefe me dijo en otra de esas reuniones uno-a-uno: No sé que hiciste, pero quiero hacer lo mismo. Ahora haces todo lo que tienes que hacer, bueno, casi todo.
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